21 marzo 2020

Las variantes de Fraga, parte I

Había ganas, muchas ganas de venir a recorrer las variantes del puerto de Fraga, principalmente el lado oeste, con sus tramos revirados y su no menos arriesgada variante Redia. Al final llegó el día y pese al intenso calor de un mes de agosto por estos lugares, tocó armarse de agua fresca y crema solar para recorrer ese vetusto tramo de carretera, abandonado desde la década de los 60 y que sirvió de acceso desde Zaragoza a la localidad oscense, capital del Bajo Cinca.


Nos encontramos en la carretera N-II, carretera radial de Madrid a Francia por La Junquera, antiguamente carretera de doble sentido con infinidad de travesías, puertos y toda clase de obstáculos inherentes a épocas pasadas. Hoy en día, se encuentra totalmente sustituida o enterrada bajo la autovía A-2 y la autopista de peaje AP-2 entre Alfajarín y el enlace con la AP-7. Supongamos que venimos por la vieja nacional desde Zaragoza. Tras dejar atrás la capital del Ebro recorreremos kilómetros y kilómetros de terreno llano, árido y aburrido hasta dar de bruces con un inesperado accidente geográfico, la cuenca del Cinca, río que después de siglos y siglos ha horadado un amplio valle.



Si venimos desde Barcelona, el panorama no es muy diferente. En ambos casos, nos encontraremos con el mismo escollo, que supone descender el valle hasta Fraga y ascender por la otra vertiente para continuar viaje. El elevado porcentaje de las pendientes, el tráfico pesado e incesante de esta carretera dada su importancia y la desembocadura de dichas pendientes en el mismísimo casco urbano propició numerosos accidentes y tragedias, tal y como en su momento documentó y relató Marc en sus reportajes.

El acceso oeste motivó en su momento numerosos quebraderos de cabeza, dada la ya mencionada orografía y los medios existentes por aquellas fechas. Además de eso, no olvidemos que muchas carreteras de la época son herederas y/o actualizaciones de viejas vías de comunicación como caminos de herradura, vías pecuarias, sendas, etc. No fue hasta la llegada del automóvil y su expansión cuando se pensó en dotar de firme o pavimento a estos viejos caminos, así como en mejorar la geometría de sus curvas para adecuarlas a la creciente velocidad de los vehículos a motor. De aquel centenario Circuito Nacional de Firmes Especiales encontramos aún hoy restos de señalización, como esta de Peñalba.



Antes de adentrarnos en las variantes de Fraga, hago saber a los lectores que las analizaremos en tres piezas separadas. La primera, que es la que hoy podrán leer, recorrerá el trazado original del lado oeste, el más revirado de todos, abandonado hace décadas y cuyo destrozado firme aconseja recorrerlo preferentemente en un vehículo de cierta altura (cosa que no hice yo). En segundo lugar analizaremos la variante que lo sustituyó desde los años 60 y que supuso un gran avance que si bien eliminaba un número importante de curvas, aún presentaba ciertas carencias de seguridad. En tercer y último lugar estudiaremos el acceso este, más corto, más modernizado y con buena parte del mismo aún en uso, en el que además encontraremos alguna sorpresa.

Aclararemos también que al ser tres variantes diferentes de la misma carretera, les voy a dar diferente denominación. En primer lugar, la carretera primitiva y que denominaremos como "radial" en adelante. En segundo lugar, la que se construyó en los años 50, que adoptó posteriormente las mejoras del Plan Redia y que durante toda su vida fue conocida como "N-II". En tercer lugar, la nacional actualmente en uso, que la diferenciaremos de las anteriores nombrándola tal y como hace la Ley de Carreteras de 2015, actualmente en vigor: "N-2". A Fraga aún no ha llegado el cambio de hitos como sí ha hecho en otros puntos de la N-II, pero al ser algo que tarde o temprano sucederá, prefiero integrarlo en este post como herramienta de diferenciación. A algunos no nos gusta la transición de números romanos a arábigos, pero como decía el otro, es lo que hay. Adentrémonos pues en este pequeño pedazo de historia de la carretera.

PARTE I (La primitiva carretera radial)

Empecemos ubicándolo en su contexto histórico con la consiguiente fotografía aérea:

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

Allá por los años 40 el trazado serpenteaba ceñido a la montaña, por donde había discurrido siempre, aunque relativamente modernizado. El firma era de macadán, como pude observar durante la visita, quien sabe si ya por entonces había conocido algún tipo de riego asfáltico. Desconocemos también su estado en general, en aquellos años de dura posguerra. En el punto de inicio del este viejo tramo encontramos hoy una maraña de carreteras y caminos: el trazado actual y que viene marcado por los cajetines de N-II (N-2), el inmediatamente anterior, que ha dejado una curva abandonada al norte y el de la radial primitiva, que lo vemos nacer en perpendicular hacia el sur.

Fuente: Google Maps.

Vamos allá.


Esto promete, los años pasados y la poca actividad agroganadera o industrial del lugar ha hecho que las mejoras en el firme sean casi inexistentes. 


A la izquierda se aleja el ramal N-II (posterior tipo Redia), el que estudiaremos en la segunda parte del reportaje.


Comienzan a aparecer los primeros elementos antiguos, como estos malecones, bastante deshechos.



Curva cerrada a izquierda.


Ese firme liso, un espejismo. Unos cuantos metros bien asfaltados pero que no parecen dar servicio a nada ni a nadie.


Toca parar y echar mano de la crema solar, son cerca de las 11 de la mañana, quedan muchas fotografías por delante y el sol aprieta ya con ganas. Aprovecho la sombra de estos pinos de repoblación y observo más elementos antiguos como bordillos o lo que parecen ser unos hitos hectométricos.



Seguimos, al final de esta recta llegamos a una curva a derecha que rodeará el cerro desde el que tenemos las primeras vistas al valle.



En esta imagen aérea de Google Maps podemos apreciar la curva y vagamente el cerro. Más adelante lo apreciaremos mejor.

Fuente: Google Maps.

Tomamos la curva y a un firme relativamente bueno se le añaden unos malecones y muretes de contención en muy buen estado para lo que nos vamos a encontrar.



Curva a izquierda, firme muy roto y además hundimiento de la plataforma de la calzada. Recuerdo pasar prácticamente a ralentí...



Los pinos nos dan un grato respiro, aunque supongo que cuando esta carretera estaba en uso ni por asomo darían semejante sombra.


A lo lejos y tras otra curva a izquierdas, podemos ver el terraplén levantado para sostener la carretera y su revestimiento en piedra.



Bajamos hasta allí...


...y si miramos ahora al lado opuesto, ahí tenemos el cerro que mencionábamos antes, con su murete de protección.





En esta toma aérea de Maps podemos ver en la parte superior el cerro, en la inferior las curvas desde donde lo hemos fotografiado y en la que se ubica el terraplén que hemos visto hace poco.

Fuente: Google Maps.

Seguimos, una recta más o menos despejada, algo maltrecha y con la vegetación reclamando lo que una vez fue suyo.



Aparecen los primeros guardarruedas.


En este agujero practicado en el bordillo quizá se encajó en su momento un poste de aquellos que sustentaban las vallas metálicas recogidas en la Instrucción de Carreteras de 1939.


Llegamos a otra zona despejada, desde aquí tenemos nuevas vistas del valle. A la izquierda, el trazado que sustituyó al que ahora estamos recorriendo.





Más bordillo...



Estamos a 2 de agosto, el ventilador del motor ruge a máxima velocidad en demasiadas ocasiones, y el que aquí escribe limita en lo posible el tiempo de disfrute de las vistas. Vuelta al coche y a por la siguiente horquilla.


El peor tramo de todos, bacheado, pedregoso, con restos de numerosos desprendimientos desde la ladera contigua... La foto no da suficiente fe de ello.




Por aquí acabamos de bajar, ojo a las escorrentías de la ladera.


Continuamos y entramos de nuevo en zona protegida del sol.





Alcantarillas de buen tamaño para estas zonas, de precipitación esporádica pero frecuentemente torrencial.



Esta curva me pareció una preciosidad. El firme está relativamente bien, el bordillo al completo, el peralte es de los de antes y todo el conjunto desprende un encantador regusto antiguo...


En este mismo lugar, tocó hacer una parada, apagar el motor del coche para que él también descansase del intenso calor y sentarse en el bordillo a beber algo. Acto seguido la imaginación echó a volar, pensando en lo que tuvo que ser recorrer esta vieja radial en esos años y con esos vehículos, en tiempo invernal con las nieblas y el frío, o en tiempo veraniego con el calor abrasador o las tormentas. Reflexiones que se vieron interrumpidas por un ciclista en mountain bike que a buen seguro no esperaba encontrarse a nadie ahí, sentado, divagando...


Tras el descanso, examinamos esta curva y contracurva a pie.






Material suelto...


¿Triple bordillo?



Más muretes...



Basura...






Otra recta.


Recurramos nuevamente a Google Maps para la vista aérea. A la izquierda el conjunto de curvas donde hemos parado a descansar, a la derecha la recta que recién comenzamos.

Fuente: Google Maps.

Posiblemente, un rebaje para acceder a alguna finca.




Prohibido acampar... Tampoco es un lugar especialmente dotado de servicios para hacer de la acampada algo atractivo.




Nos vamos acercando ya al final de esta primera parte en la que estamos recorriendo la primitiva radial. Tras la recta viene una curva a derechas y otro tramo recto que nos devuelve a la actual N-2.

Fuente: Google Maps.

Un par de muretes y buen peralte.




¿Os suena el promontorio a la derecha de las siguientes fotografías?



Ya vemos los camiones bajando por la N-2. La población vive más tranquila desde que la variante evita el paso de estos colosos por el centro de la localidad.



Últimos tramos de bordillo...


...y último puente, protegido con sus respectivos guardarruedas.






Esto no debió pertenecer a la vieja carretera, más bien es una pista de enlace con la N-2.



Y como ejemplo de la peligrosidad de sus cuestas y la sucesión de accidentes y tragedias, una de las múltiples pistas de frenado que rodean Fraga. Aquí finaliza el recorrido por la radial primitiva, espero que os haya gustado tanto como a mí. Qué pena que estos antiquísimos tramos (como las Cuestas de Contreras) languidezcan sin que ninguna Administración tenga la sensibilidad de acometer su restauración, reconocimiento y puesta en valor. La protección de los elementos patrimoniales no debería circunscribirse únicamente a lo que ya todos conocemos, debería ser más poliédrica y asumir que las antiguas vías de comunicación también son testigo de nuestro pasado.


Continuará...


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