31 agosto 2022

N-II: El puerto viejo de La Muela, parte III

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PARTE III, EL TÚNEL OLVIDADO

PARTE III: EL TÚNEL OLVIDADO


A decir verdad, este túnel no está tan olvidado. Al menos por el hecho de que se encuentra en un tramo abierto al tráfico y que recibe su mantenimiento, como pude comprobar durante la visita. Lo que no está tan claro es su uso y utilidad en estos tiempos en los que ya no sirve como acceso a nada más que a campos de cultivo o fincas, que a su vez no parecen gozar de demasiada actividad. Su construcción, como las de las dos variantes del trazado nordeste primitivo, fue consecuencia de la adecuación de esta parte del itinerario Madrid-Barcelona en el marco del Plan de Modernización de 1950, que eliminaba así la travesía por el centro de la localidad y favorecía la absorción del creciente tráfico. Lo que permanece a día de hoy es un tramo de muy corto recorrido, parte del que fue diseñado desde cero y que se encuentra notablemente alejado tanto del casco urbano como de los tramos recorridos en los dos primeros reportajes. Sólo sobreviven como carretera convencional estos pocos centenares de metros que rodean el túnel, pues el resto del largo tramo que rodea el cerro de La Muela por el sur fue transformado en autovía. La siguiente imagen puede ser de ayuda para ubicarlo sobre el mapa.


Existe una preciosa fotografía histórica, datada en junio de 1967 y tomada por Juan Miguel Pando Barrero, en la que se muestran las obras realizadas en esta novísima variante. Un Pegaso "Cabezón" cisterna se abre paso por la dura subida del puerto, mientras observamos cómo los movimientos de tierras parecen indicar que dichas obras han terminado recientemente.


A diferencia de las carreteras vistas en las dos primeras partes del reportaje, hasta la llegada del Plan de Modernización aquí no había absolutamente nada. Atención a las siguientes imágenes, en las que vemos que en la década de los 50 no había rastro alguno de "civilización". Esa parte más oscurecida de la ladera de la montaña servirá al lector como referencia.


Los primeros cambios ya son visibles en las imágenes del vuelo interministerial 1973-1986, pero antes de seguir hago debo hacer mención a un par de compañeros de afición. Desconocía prácticamente todo sobre el tramo que protagoniza esta tercera parte del reportaje. Pensaba que el tramo del túnel era el de la variante de trazado original, pero no es así. El primer diseño de esta variante pensada para sacar el tráfico del casco urbano es el que vemos al sur de la siguiente imagen y que discurre a cielo abierto, sin túnel. El inicio de las obras está fechado a finales de los 50, dentro del Plan de Modernización, pero fue finalizado varios años más tarde, casi inmerso en el programa Redia. A este programa debemos el tramo de curva suave y túnel, que conllevó el aprovechamiento del trazado original situado más al sur en carril de vehículos lentos para el tráfico en sentido Zaragoza (en la imagen, de oeste a este). Esta información no es obra mía, si no que se la debo a los compañeros Jacobo y Tarik, que amablemente han compartido conmigo sus vastos conocimientos en la materia. De ahí la mención a los mismos.


Como podemos ver en la siguiente imagen, de finales de los años 90, nada queda ya del carril para vehículos lentos, destruido y enterrado bajo la autovía. En este momento el tramo del túnel también ha dejado de servir como calzada en sentido Madrid.


Si damos otro salto en el tiempo, hasta fechas más o menos recientes, observamos como las mejoras de trazado realizadas la década pasada también están presentes en este lugar, eliminando y enterrando la cerrada curva que describía el primer trazado de la autovía.


Veamos ya este tramo a pie de campo. Ya he comentado que he venido a este puerto viejo de La Muela numerosas veces, pero no fue hasta esta última ocasión cuando me adentré en el tramo del túnel. A decir verdad no es mucho lo que parece ofrecer, más allá de esta infraestructura, por lo que no consideré visitarlo hasta la realización del reportaje fotográfico. Aunque a priori el interés pueda parecer escaso, también forma parte de la historia caminera de este lugar. Circulando en dirección a Madrid, tomamos la salida 294, indicada como "camino de servicio".


Parece un tramo más de la autovía, de moderno diseño. La curva es suave, aunque quizá no lo suficiente para haber seguido formando parte de la vía de alta capacidad a partir de 1995, cuando tras un tiempo funcionando como calzada en sentido Madrid fue sustituida definitivamente. Este apunte y algún otro más de esta tercera parte se los debo también a Jacobo. Menos mal que están los compañeros carreteros para compensar lo que los meros aficionados desconocemos.


En las imágenes antiguas tomadas por el coche de Google StreetView se puede observar cómo por lo menos hasta el verano del año 2012 la señalización horizontal de este tramo mantenía los dos carriles marcados sobre la calzada. En la actualidad el repintado de la vía delimita un único carril.


Enseguida aparecen indicaciones que hacen referencia al túnel.



Imaginemos por un momento lo sumamente transitado que tuvo que ser este paso, cuando la N-II era una carretera convencional de doble sentido y todo el tráfico del eje Madrid-Zaragoza-Barcelona debía atravesar el túnel. Ahora, casi nadie transita por este lugar.


Al otro lado del túnel, doble señalización de prohibición de paso, ya no hay más que un único sentido. 


Lo siguiente al túnel son los enlaces con la autovía actual y lo que queda de los que antiguamente permitían el acceso o abandono del trazado de autovía hoy enterrado. A vista de pájaro esta es la imagen:

Fuente: Google Maps.

Quizá lo único digno de reseñar en este punto es algo de señalización vertical, con varios años a sus espaldas pero aún en tiempo de "purgatorio". Esta señal de curvas peligrosas hace referencia al pequeño tramo que une el antiguo trazado con lo que fue el enlace de la autovía ahora abandonada.


Fabricada por Vitrex, no ofrece el acabado vitrificado de algunas señales antiguas que tan bien les hace aguantar el paso de los años.



Casi 300 kilómetros a Madrid, y la clave "N-II" que se resiste al olvido.


No hay más que ver aquí, la única manera de abandonar este punto es incorporarse a la A-2 en dirección Madrid. Bueno, o hacer varios kilómetros por caminos hasta La Muela...


En este punto doy por finalizado el triple reportaje realizado al puerto viejo de La Muela y a sus diferentes variantes de trazado. Un lugar con historia caminera, un lugar al que tenía ganas de dedicar un espacio en este proyecto que es Carreteras Abandonadas, que formó parte de sus inicios y que cimentó las bases de lo que vino después.

Nota: Existe una parte IV de este reportaje, redactada pero no publicada, relativa al día que conocí el puerto viejo en un ya lejano agosto de 2013. Siento anunciar a los lectores interesados que no verá la luz, pues su publicación carece ya de sentido.

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PARTE III, EL TÚNEL OLVIDADO

20 agosto 2022

N-II: El puerto viejo de La Muela, parte II

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PARTE II, LA CUESTA DEL CARACOL
PARTE III, EL TÚNEL OLVIDADO 

PARTE II: LA CUESTA DEL CARACOL

En la parte I hemos podido ubicar en el mapa geográfico e histórico tanto a este viejo puerto como a la localidad que le da nombre. También hemos conocido la vertiente hacia Zaragoza y sus diferentes variantes. Es momento ahora de dejar paso al elemento troncal de este reportaje. La Cuesta del Caracol, el que es el tramo más mitificado de este viejo trazado, nos espera.


En la fotografía superior, extraída de los vuelos 1956-57, observamos como este tramo está compuesto por un par de conjuntos de curvas, siendo el más llamativo el del lado este, dada la diferencia de altitud que tiene que superar la carretera para ascender a la planicie de La Muela y el retorcido trazado diseñado para tal fin. En la fotografía inferior observamos la unión del viejo tramo con la localidad, de donde partiremos, tal y como era cuando estaba en uso.


El acceso ahora es sencillo, pero en 2013, cuando conocí este tramo por primera vez, era necesario descender por una pendiente de tierra y piedra para acceder al tramo abandonado. Ahora se ha urbanizado y asfaltado el acceso, pues al fin y al cabo la vieja carretera sigue sirviendo de acceso a fincas.


Los primeros cientos de metros están protagonizados por alguna curva de poca entidad.



Quién diría que esto que aparenta ser hoy una pequeña carretera local fue una vía de primer orden.



Detrás queda La Muela, delante...


Una larga recta que nos traslada hasta la Cuesta del Caracol. Reconozco cierta "ansiedad" cada vez que la recorro, se me hace interminable sabiendo lo que me espera al final de la misma...



A lado izquierdo dejamos el grueso del mar de aerogeneradores que rodean La Muela, auspiciados por la ilustre ex-alcaldesa Pinilla. Al final de la recta aparece de golpe la primera curva fuerte, entramos de lleno en las retorcidas curvas de la Cuesta del Caracol.


Parece que este lugar también es conocido como "miradores de Valdejalón". La vista es impresionante, pero la parte natural no es la que buscamos ahora, si no la de carretera. Lástima que el recién instalado panel informativo no haga ni la más mísera mención a tan mítico trazado. Por parte de algunas administraciones se sigue obviando lo imbricado que puede estar entre sí el medio natural y la transformación realizada por la mano del hombre, sobre todo cuando hablamos de las carreteras y su impronta.


Ante nosotros, las curvas de la Cuesta del Caracol.


Luego las conocemos con calma. Ahora vamos a continuar hasta el final del tramo, pues lo iremos recorriendo en sentido ascendente, tanto en cuanto a los kilómetros como a la altitud, desde su desaparición bajo la A-2 hasta volver a la localidad de La Muela.


Ya estamos ahí, en el final, a unos 7 kilómetros de La Muela. Podemos apreciar como el viejo trazado es enterrado por el terraplén sobre el que se asienta la autovía A-2. De este punto parte un camino de tierra que en paralelo a la autovía nos permitiría acceder al polígono industrial de El Sabinar.


Tomamos el cambio de sentido habilitado aquí...


Y nos encaminamos hacia La Muela. Pero antes, estacionamos y damos un pequeño paseo a pie, hay algo que merece la pena ver.


Por cierto, junto a un nuevo trocito de bordillo de piedra.


No solo se abandonan carreteras convencionales, también las vías de alta capacidad sufren mejoras de trazado que se traducen en el abandono de alguna de sus curvas, como podemos conocer aquí de primera mano.



En el vuelo Olistat de los años 1997 y 1998 vemos el final del tramo de N-II y su fusión con la A-2. En la siguiente fotografía se aprecia claramente que la autovía dispone de dos curvas de un radio quizá demasiado cerrado para la alta velocidad que se desarrolla en la misma.


Para eliminar el riesgo asociado a esas curvas y con el fin de aumentar la seguridad, en la década de 2010 y en añadido a la rectificación de trazado que ya vimos en la primera parte del reportaje, estas curvas también son modificadas.


Dadas las exigencias medioambientales actuales, que obligan a la restitución del paisaje, las calzadas de la autovía han sido fresadas y se ha depositado una capa de tierra sobre las mismas.


Aún queda algún pequeño resto de asfalto.


Atentos a esta cresta de tierra, la veremos más adelante desde la lejanía.



Vuelta a la vieja N-II. El primer plato es este pequeño conjunto de curvas.



Tras unas decenas de metros rectos, aparece la primera curva, a izquierda, de radio más o menos amplio y con pendiente ascendente.



Hallamos aquí un vestigio de tiempos pasados, un único poste superviviente de todo el conjunto de postes y malla metálica que antaño sirvió como elemento de contención ante salidas de vía en estas complicadas curvas.




La cresta de tierra que apreciamos a lo lejos es la que hemos visto en el tramo enterrado de autovía, que si antes discurría por este lado, ahora lo hace por el opuesto y que queda oculto a la vista desde aquí. Afinando la vista aún se aprecia la explanación de las antiguas calzadas.



Continuamos. Tras negociar la curva a izquierda, aparece otra a derecha, algo más pronunciada y en la que los antiguos sistemas de protección han sido sustituidos por modernas "biondas".




Una vez superada la segunda curva aparece otra tercera, nuevamente a izquierda.




A lado derecho, una buena tira de bordillo de piedra.



Una imagen la siguiente cuya primera toma recuerdo con cariño, pues mi hermano editó, enmarcó y me regaló una copia de la misma, que ahora muestro orgulloso en el "despacho" de mi casa.


El R12 sube sin problemas la Cuesta del Caracol. Él no la vivió en uso como trazado principal, pues cuando fue matriculado en 1974, la variante sustitutiva de este tramo ya llevaba años funcionando. Pero no adelantemos acontecimientos, una parte de esa variante la veremos en la siguiente entrega de este reportaje.


Tomamos esta ligera curva a derecha...


Y nos disponemos a recorrer la larguísima recta que discurre entre este primer conjunto de curvas y el siguiente, hacia donde ponemos rumbo.



Detrás nuestro queda esta ajada señal de advertencia.


Como hemos ido viendo a lo largo de la primera parte y lo que llevamos de la segunda, no son demasiados los elementos históricos supervivientes, más allá de los consabidos malecones de protección o el único poste recién visto. Aquí encontramos algo más, unos guardarruedas que conocieron mejores tiempos.




Hacia el final de esta recta hallamos un pequeño hito de Obras Públicas.


Los cultivos lucen verdes en esta zona tan árida tras las abundantes lluvias de abril. Ahora seguramente la situación sea muy diferente.


Más o menos en este punto se ubicó una vieja gasolinera, de la cual ya no queda en ese solar más que tierra removida.


En los vuelos de 1956-1957 aún está en pie. También hay alguna toma de la misma y del cercano hito del kilómetro 293 en la película "Manos Sucias", una especie de road-movie nacional rodada en varios puntos de la N-II, precisamente en la época en la que se tomaron las fotografías aéreas. Recomiendo al lector el anexo situado al final de esta segunda parte del reportaje, en el que hallará alguna toma más de este film y comparativas con la actualidad.


Fuente: Film "Manos Sucias", 1957.

Atención a la considerable altura del bordillo respecto al estado actual. En la siguiente imagen, tomada durante la visita realizada en junio de 2021, el Seat Toledo se ubica más o menos donde estuvo el Pegaso "Mofletes", aunque sin hito kilométrico. A la derecha de esta imagen de 2021, el lugar exacto donde estuvo la gasolinera.



Nada queda ya del viejo surtidor, ni el más mínimo rastro. Tampoco en la década de los 70.


Continuamos viaje y nos adentramos ya en el segundo conjunto de curvas, el conocido como Cuesta del Caracol. Como decía antes, el plato fuerte de este reportaje.


Dejando atrás la recta, la primera curva que nos encontramos es a derecha y de radio cerrado.



Malecones tirados en la cuneta.


Al fondo otra curva, esta a izquierda.



Y tras ella, otra a derecha. Nuevamente, malecones caídos en combate.



Este se mantiene en su sitio, casi de manera inexplicable.







Viejos neumáticos arrojados ladera abajo.


Seguimos, con la vista puesta en la coronación del puerto, visible desde aquí y protagonizada, como no podía ser de otra manera en La Muela, por un aerogenerador. Las curvas se siguen sucediendo.





Tras varias curvas encadenadas, llegamos a la parte más dura del ascenso. Atención al muro levantado para sostener la calzada.



Visible claramente a lo largo del tramo recto en el que nos adentramos ya.





Ya no queda elemento de contención alguno. Parece haber existido cierto ensañamiento con los malecones, nuevamente arrojados a la ladera. Quizá también la celebración de competiciones de subida también haya tenido algo que ver.


Tras varias curvas enlazadas alcanzamos la horquilla más cerrada que vamos a encontrar. Atención a la inclinación del coche. Si la pendiente y el peralte de este punto son difíciles de encontrar en otros lugares, qué decir de las carreteras actuales, diseñadas para vehículos modernos con sistemas de suspensión infinitamente más elaborados y que no requieren ya de estas "rudimentarias" soluciones.






La recta siguiente a esta horquilla mantiene las mismas características, una rampa que habría que ver cómo era superada por los vehículos de la época, principalmente camiones como el Pegaso de la película Manos Sucias, cargados hasta los topes.


Tras el tramo recto, encontramos otra curva fuerte a la derecha. Llegados a este punto hemos ganado bastante altura, por lo que disponemos de unas buenas vistas a la parte recorrida hasta ahora.



Algo de bordillo...


A ambos lados de la vía.


Otro poste solitario...


Con vistas privilegiadas.




Coronamos ya el viejo puerto.




Es un lugar especial, en el que es inevitable pensar en aquellos conductores de hace 60 años y lo que tuvieron que sufrir tanto ellos al volante como sus máquinas, para superar puertos como este o peores, en tiempo invernal o en lo peor del verano...


Dejamos que él también observe el horizonte. Tras más de 48 años de vida y una nobleza a toda prueba, se ha ganado el recorrer estos tramos de forma descansada. Siempre digo que el día que me deje tirado, aunque sea en la peor circunstancia, jamás podré reprocharle nada. Son muchos años conmigo aguantando como un auténtico jabato y llevándome aquí y allá sin contratiempos, a su ritmo. No pretendo con esto evocar relatos épicos trasnochados, es simplemente constatar la legendaria dureza de aquellos Renault de los años 70 u 80, algo a buen seguro extensible a otras marcas y modelos coetáneos. 


A pie, me dispongo a hacer "la foto".



Aquí, justo de frente a la curva principal de este bello tramo.


Fin de la sesión fotográfica, hora de volver a casa. Es una alegría haber vuelto a este puerto con este viejo Renault, uno de los primeros coches que fotografié de manera profusa en las primeras visitas a tan fotogénico lugar.



Despedimos este reportaje a unas decenas de metros de entrar en el casco urbano de La Muela. No os vayáis muy lejos, aún queda más...


CONTINUARÁ...

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PARTE II, LA CUESTA DEL CARACOL

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ANEXO: "MANOS SUCIAS" (1957)

"Miguel, de profesión camionero, quiere prosperar y comprar una estación de servicio por la que pasa habitualmente. Para conseguir el dinero, despeña un camión de una empresa rival. Sólo una persona conoce el delito, la camarera del restaurante donde se reúnen todos los camioneros."

Así nos describe Filmaffinity la película de José Antonio de la Loma, estrenada en 1957 y que cuenta con una deliciosa secuencia rodada en un primitivo puerto de La Muela, muy ajeno aún a trazados Redia o a modernas autovías. "Manos sucias" es una gran película, injustamente olvidada en comparación con la que quizá sea la obra más conocida de José Antonio de la Loma, "Perros Callejeros", 20 años posterior. Dicha gasolinera existió y se encontraba justo al inicio de la Cuesta del Caracol, en sentido Zaragoza, como habéis podido conocer en este reportaje. El trabajo realizado por Veoclips nos permite hoy disfrutar en Youtube de esta secuencia, recogida en parte uno y parte dos. Aquí también vemos de forma fugaz la carretera, en dos pequeñas secuencias tomadas desde la gasolinera. 

En este anexo vamos a comparar el ayer y hoy de alguna de las capturas más interesantes de esta joya de nuestro cine carretero. Comenzamos por esta fantástica toma en la que vemos como el Pegaso "Mofletes" asciende el puerto desde la vertiente zaragozana. Sabemos que está casi en lo alto por la perspectiva y por la señal de Patrimonio Forestal del Estado del Ministerio de Agricultura, cuyos restos o los de su sucesora yacen o yacían en la ladera hasta fechas recientes, como recordarán los lectores de la primera parte del reportaje.

Fuente: www.veoclips.com

Desde un poco más abajo y en sentido opuesto, pero esta es la curva:


Y este, el hoy de la vieja señal:


Avancemos ahora al otro lado del puerto. En los poco más de tres minutos que dura la secuencia completa, el Pegaso asciende por la vertiente zaragozana en sentido Madrid, pero acto seguido atraviesa La Muela en sentido contrario, como si retornase a Zaragoza. A continuación, para llegar a la gasolinera, donde se detendrá, también lo hace en sentido Zaragoza. Veamos la travesía, en la que el Pegaso se adentra a gran velocidad y tocando el claxon. En la siguiente captura es fácil identificar el lugar, gracias a la torre de la iglesia:

Fuente: www.veoclips.com

Atención ahora al recuadro blanco.

Fuente: www.veoclips.com

Las viviendas que deja el Pegaso a su izquierda siguen en pie y prácticamente sin cambios, con la salvedad de que en el lugar donde vemos un garaje y sobre él lo que parece un anuncio de Soberano, se han añadido alturas.



Saltamos ahora a la otra vertiente del puerto, la de la Cuesta del Caracol, y llegamos a las inmediaciones de la gasolinera codiciada por Miguel (Amedeo Nazzari).

Fuente: www.veoclips.com

La imagen actual es más o menos la siguiente. Lamentablemente, descubrí esta secuencia completa después de la visita de abril, por lo que no pude hacer unas tomas exactas a las de la película. No obstante, se puede apreciar la similitud entre unas y otras, al fin y al cabo, obviando la desaparición de la gasolinera y la aparición de los aerogeneradores, nada ha cambiado aquí en más de seis décadas.


Una vez alcanzada la gasolinera el Pegaso se detiene, exactamente junto al hito Peña del kilómetro 293, tal y como hemos visto antes.

Fuente: www.veoclips.com

Afortunadamente, la siguiente comparativa es casi calcada.

1957 - Fuente: www.veoclips.com

2021

Miguel desciende del camión para dirigirse a la gasolinera, hablar con el propietario y tratar de convencerle por enésima vez de que se la venda, a lo que este responde que tiene dudas sobre si se la conseguiría pagar. Ojo al viejo edificio, con publicidad de Pirelli y Netol, además de unos rudimentarios surtidores que se observan perfectamente en el clip de vídeo completo.

Fuente: www.veoclips.com

Así está el lugar hoy.


Tras la negociación frustrada, el Mofletes retoma la marcha, la Cuesta del Caracol espera.

Fuente: www.veoclips.com



Confieso que aún no he visto la película completa, pero sí que he leído numerosas críticas sobre la misma y todas hablan de una gran obra injustamente valorada y que merecería mayor reconocimiento.