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19 noviembre 2021

N-III: Los tramos abandonados de Arganda del Rey

En España existen numerosos ejemplos de puentes metálicos, habitualmente asociados a la escuela del afamado Eiffel. Desconozco si eso se cumple para nuestra protagonista de hoy, en caso contrario, no es excusa para dejar de visitar un puente de magnífica factura y que pese al vandalismo y la dejadez, resiste de manera estoica y sin uso al paso del tiempo. Nos encontramos en el kilómetro 20 de la carretera de Valencia o N-III, denominada así en el Plan de Caminos de 1940 y cuya longitud se cifró en 349,648 kilómetros. Es la vía que tantas veces han documentado los compañeros de "En la carretera" y a la cual he dedicado hasta ahora un único reportaje, el relativo a las Cuestas de Contreras

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

Hoy la calzada de la vieja N-III se encuentra totalmente duplicada, pero no fue hasta el 3 de diciembre de 1998 cuando se hizo realidad, tras la apertura de los 35 kilómetros entre Atalaya del Cañavate y Motilla del Palancar (ambas en Cuenca) y los 9 que atraviesan el embalse de Contreras. La elección del trazado y su afección al área de las Hoces del Cabriel supuso polémica política y varios retrasos hasta la ejecución y apertura de la obra. Son numerosos los tramos de N-III que aún perduran y que a día de hoy se pueden recorrer con total tranquilidad, como el largo e interesante tramo de carretera nacional entre Honrubia (CU) y Requena (V). También hay otra serie de puntos muy conocidos por los aficionados al mundo carretero, como las famosas "emes" de Belinchón, que mantienen de forma admirable su adoquinado y cuya titularidad ha sido recientemente transferida al ayuntamiento de la localidad; los trazados abandonados y temporalmente sumergidos por el embalse de Alarcón, o antiguas instalaciones de carretera como el monolítico Hotel Claridge, desgraciadamente cada vez más vandalizado. 

Nuestro principal protagonista, el puente metálico que dio servicio desde 1910 hasta 1964 al ser sustituido por una nueva estructura de hormigón y mayor ancho, se encuentra hoy abandonado y sin ningún tipo de uso, por mucho que en su lado sur se haya instalado una placa explicativa aparentando un fin divulgativo. Este año se ha anunciado la futura restauración del cercano puente de Poveda, de uso ferroviario, ojalá el puente "carretero" se vea algún día agraciado con algo parecido. La actual A-3 o Autovía del Este discurre por las inmediaciones, totalmente ajena a la existencia de su metálico antepasado. El cercano paso peatonal sobre la misma hace un curioso guiño al diseño del viejo puente.

Fuente: Google StreetView (mayo de 2021) 

Como ocurre en muchos otros lugares repartidos a lo largo y ancho de nuestra geografía, ha sido profusamente pintarrajeado, mostrando el mismo nulo respeto hacia esta histórica infraestructura que cuando se hace sobre una propiedad particular. Algo similar ocurre con los estribos y hasta con las barreras New Jersey instaladas para evitar el acceso de vehículos al puente. La administración propietaria de esta infraestructura bien podía mostrar un poco más de interés por su conservación, aunque he de reconocer lo complicado de mantener este tipo de cosas en buen estado frente a los amigos del spray. Estamos en marzo de 2018. Jose Luis, gestor de Despoblados y Abandonados nos hace de anfitrión y guía en el lugar.


El puente de hierro no fue el primero que se levantó en este lugar para cruzar el cauce del Jarama. Previos a su llegada existieron pasos de barca, puentes de madera y puentes colgantes que acumularon varios colapsos.




La estructura es una obra de "arte industrial", que pese al maltrato y al tiempo transcurrido sin mantenimiento permanece incólume. Realmente, no necesita más que una mano de pintura en condiciones, una limpieza de la piedra de pilas y estribos, y una adecuación del entorno para convertirlo en un lugar agradable de visitar. Una pequeña y merecida inversión para una estructura más que centenaria.



La balaustrada del paso peatonal se realizó con esmero y acompaña hoy de manera elegante a los arcos metálicos.



Al otro lado del tablero, un nuevo par de barreras impiden el paso rodado.


Junto a las barreras hay una pequeña placa informativa, prácticamente ilegible por las pintadas. En ella vemos una imagen de una caravana de camiones cruzando el puente.



Bajamos a los estribos, tan vandalizados como todo lo demás.


En este punto el cauce del río Jarama es estrecho, por lo que se puede descender fácilmente a la parte baja del tablero. Las pilas son un reciclaje de las que se construyeron para su antecesor, de tipo colgante y colapsado en 1887.



El puente metálico no es el único atractivo histórico-carretero de este lugar. Hemos visto que la salida sur se encuentra clausurada y cortada por el ramal del enlace con la M-832, por lo que es imposible acceder hasta el extremo sur en coche. No ocurre lo mismo con el acceso norte, al cual llegamos por un pequeño pedazo de antiquísima N-III, que para nuestra alegría mantiene bordillo y adoquinado. Por cierto que, el tablero del puente también dispuso de adoquinado como capa de rodadura, hoy tapado por varios centímetros de asfalto.


Algunas zonas se encuentran cubiertas de una fina capa de riego asfáltico.





La dejadez es patente también en las inmediaciones del puente.



Finalizamos la visita a esta zona y nos dirigimos a otro lugar abandonado de la N-III, sin salir del término municipal de Arganda del Rey. Avanzamos en sentido Valencia y atravesamos el casco urbano de la localidad, tras lo cual nos detendremos hacia el kilómetro 30. Aquí encontraremos otro tramo en desuso desde hace décadas y en peor estado, en el que queda poco más que el trazado sinuoso. En la siguiente fotografía aérea, procedente de los vuelos de 1956-1957, encontramos este característico zigzag, que pocos años antes fue sustituido por una nueva variante de diseño más amable. Tarik Bermejo arroja luz al respecto en este excelente artículo.

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

Haciendo zoom sobre el inicio del tramo a estudiar veremos que la N-III ya no transcurre por allí, incluso parece apreciarse el color del asfalto reciente derivando el tráfico a la nueva variante.

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

La recta de entrada está adoquinada. Hay restos de pintura amarilla, aunque más que proceder de las marcas viales originales, parece deberse a pruebas de pintado.





Al finalizar la parte rectilínea el pavimento da un cambio radical, desaparece el adoquín y aparece lo que hoy sería un camino como tantos otros.


Curvas cerradas y firme machacado, ha pasado mucho tiempo desde que esta vía descendió de categoría.





Queda algo de bordillo en los laterales, aunque en la calzada el trasiego de vehículos agrícolas, la escorrentía de las lluvias y el paso del tiempo han hecho estragos.




Quién diría que esto fue en su momento una carretera radial, hoy tomada por la vegetación y el abandono. Este tipo de tramos, en los que el tiempo se detuvo antes de la llegada de las mejoras de los planes de carreteras de la segunda mitad del siglo XX, es algo que ya hemos visto en numerosas ocasiones y en multitud de lugares. Quizá el caso más llamativo, largo y original es el que visitamos en la N-I en Oquillas (BU).



Seguimos caminando y llegamos a la segunda horquilla.





La actual N-III en la lejanía. Como hemos visto en el artículo de Tarik, originaria de los años 40.


Aún queda por aparecer otro tipo de vestigios carreteros, más bien basura de carretera.


¿Será de la misma época? No creo, los aceites multigrado eran aún proyectos de laboratorio cuando las curvas de este trazado estaban en uso.


En adelante, nuestra vieja carretera radial de Madrid a Valencia se torna algo más suave durante unas decenas de metros y muere bajo la actual N-III, que a su vez desaparece bajo la autovía A-3 en Perales de Tajuña, hacia el kilómetro 41. Si bien siempre se cumple el mismo patrón en la evolución de estas históricas vías de comunicación, por fortuna disponemos de cápsulas del tiempo como este tramo de Arganda del Rey. En lo que a mí se refiere, tengo aún una gran asignatura pendiente con la N-III, con muchos kilómetros por recorrer y explorar.

07 julio 2018

Las cuestas de Contreras

Traslado a este blog el álbum dedicado en su momento en la página Carreteras Radiales de Facebook a las ya famosas Cuestas de Contreras, y que se han convertido con el paso del tiempo en una especie de lugar de peregrinación para los aficionados a las carreteras con solera. No es de extrañar, dada la antigüedad del entorno, cuyo trazado, asfalto o señalización quedó prácticamente paralizado en el tiempo desde que un 22 de diciembre de 1969 se inaugurase el nuevo trazado por lo alto de la presa. Así lo describí en su momento:

"El tramo abandonado de las inmediaciones del Embalse de Contreras, en el límite provincial entre las provincias de Cuenca y Madrid, merece un álbum aparte del propio dedicado a la N-III. Es una sensación inenarrable recorrer la parte valenciana (especialmente) de dicho tramo, gracias a la conjunción de varios factores como son el trazado muy anterior a programas CNFE o Redia, los peraltes de sus múltiples curvas, la señalización antigua, el asfalto descarnado y una soledad que hace que uno pueda retrotraerse en el tiempo hasta esos años en los que esta hoy estrecha y tortuosa carretera era la vía principal para alcanzar el mediterráneo desde la capital de la piel de toro. Sirva este álbum como mera aproximación para el aficionado a las carreteras antiguas, ya que si algo merece la pena es recorrer este tramo y sumergirse en la sensación de haberse trasladado décadas atrás. Personalmente, era mucho el tiempo que el modesto autor de esta página llevaba esperando conocerlo, y la realidad ha superado ampliamente las expectativas, ya que quizá se trate del tramo abandonado más original y mejor conservado del país. Ojalá algún día las instituciones reconozcan a las Cuestas de Contreras como patrimonio e historia digna de conservar y proteger."

Las siguientes fotografías fueron realizadas en septiembre de 2016, en una visita que pasó de ser prevista como una mera toma de contacto a toda una experiencia de casi dos horas y cientos de metros recorridos incluso a pie para tomar fotografías. No obstante, el tramo merece una segunda visita de igual o mayor duración, ya que se quedaron múltiples cosas por ver y documentar. Comenzamos pues con el viaje, los túneles de Contreras nos reciben por la N-III actual, vía de acceso al tramo abandonado que vamos a visitar.


La presa de Contreras, cuyas obras duraron desde 1950 hasta 1974, embalsa las aguas del río Cabriel y soporta en su cota de coronación la actual N-III, construida en el marco del Plan Redia.



Aguas abajo del embalse, el antiguo puente sobre el Cabriel y una parte de las Cuestas de Contreras.



Dejamos atrás la presa para dirigirnos al inicio del tramo desde el extremo situado en la provincia de Cuenca y que está señalizado como acceso al Parque Natural de las Hoces del Cabriel. Estamos a 235 kilómetros de la Puerta del Sol madrileña.


Una de las primeras curvas, con el viaducto de la actual A-3 al fondo.


Abajo la Redia, por encima suyo serpentea el tramo antiguo.



Desde la lejanía, el hotel y restaurante abandonado que hemos visto anteriormente en el km. 235.


Nos podemos ir haciendo una idea de la dureza del trazado para los vehículos de hace más de medio siglo...


Al otro lado del Cabriel, la parte valenciana del trazado.


Abajo, el bello puente construido entre 1845 y 1851 por el ingeniero Lucio del Valle.




Venta de Contreras, hoy centro de turismo rural.




Atrás queda Cuenca...


...entramos en Valencia...


...como nos hace saber esta vieja señal de 1964.


Placa conmemorativa de la inauguración del puente, bajo el reinado de Isabel II.



Un pequeño "stop" para coger aire, que si lo recorrido hasta ahora nos ha gustado, lo que nos queda por ver no tiene desperdicio.



Asfalto...


...señales...



...hitos kilométricos tipo Peña...


...muros de refuerzo...


...vallas de contención de la Instrucción de Carreteras de 1939...


...curvas y peraltes...


...es un tramo alucinante.


Detalle de un poste de las vallas de contención, que desgraciadamente han visto desaparecer la malla metálica.


Las piedras de gran tamaño que "sustituyen" a la malla metálica pueden servir para proteger al conductor, pero afean el conjunto.






Precaución...


Nuestra ruta por Contreras es de ida y vuelta. A partir de esta fotografía el sentido es el contrario al llevado hasta ahora, en adelante circulamos desde la parte valenciana hacia la presa de Contreras, punto de origen del reportaje.


Más hitos...


...y construcciones abandonadas.


Estos postes aún mantienen la pintura de color rojo que caracteriza a las carreteras nacionales.



Curva y contracurva...








Por desgracia no se aprecia totalmente en la fotografía el acusado peralte de esta curva.









De vuelta nos detenemos en el poblado de Contreras, construido para los trabajadores del salto de agua.



Este bar difícilmente volverá a la actividad hostelera, es el triste precio a pagar por la mejora de las carreteras. 



Dejamos atrás definitivamente el antiguo trazado, con la satisfacción de haberlo conocido, y con el deseo de que se conserve inalterado muchos años más.


De vuelta a la N-III actual, la carretera tipo Redia discurre sobre la moderna A-3, mientras el escudo del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos preside orgulloso el cruce de caminos entre lo moderno y lo antiguo.



Aquí podeís visitar el álbum de Facebook de este reportaje.

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Actualización Abril 2020: Recientemente, gracias a la visita de compañeros de afición al lugar, he podido conocer con notable desagrado que la ya famosa señal indicadora de "Cuestas de Contreras" ha desaparecido del lugar en el que estaba desde los años 60. Semanas antes alguien se llevó el cajetín de N-III, ahora ha caído la señal completa. Ojalá fuese porque ha sido retirada por Conservación de Carreteras o por los guardas forestales del parque natural, y su destino sea un lugar como el museo de carreteras de Teruel, pero fráncamente, dudo mucho de esto. Seguramente, este haya sido el enésimo caso de expolio sufrido por algún elemento antiguo de carretera, expolio que ahora niega de manera egoísta a todos los aficionados a las carreteras históricas el hecho de poder fotografiar la señal o también, fotografiar su vehículo clásico junto a la señal, actividad en notable aumento hasta la fecha. Como el que aquí escribe no llegó a fotografiar la señal, dejo en este lugar la siguiente fotografía, cedida por Alberto Benítez, para que al menos disfrutemos de forma virtual lo que alguien disfruta en vacía y mísera soledad.