30 septiembre 2021

El puerto abandonado de Lécera

MyMaps de Google es una herramienta fantástica, que permite crear tus propios mapas y registrar en ellos rápidamente cualquier punto de interés para su posterior consulta. Si bien en breve va a desaparecer en formato app, seguirá estando disponible desde un navegador web. Esto empaña un tanto su utilidad, pues la inmediatez con la que hasta ahora se puede anotar una nueva ubicación, por ejemplo cuando vamos de viaje y cazamos algo interesante, queda comprometida por la desaparición de una aplicación específica para el teléfono móvil. Pese a ello, sigue siendo un programa de gran ayuda para esta afición. Personalmente, dispongo de varios mapas de diferentes temáticas e infinidad de localizaciones, dentro de los cuales y como es lógico, existe uno destinado a la carretera. En él hay tramos antiguos, históricos, calzadas romanas, señales, hitos, curiosidades... Desde sitios o elementos desconocidos (y que así van a seguir, para preservar su conservación) hasta lugares que todos conocemos, como las míticas Cuestas de Contreras o el puerto de Ragudo, lugares estos que pasaron primero por el mapa como paso previo a su visita.

Este "puerto" de Lécera, no señalizado como tal pero que me tomado la licencia de bautizar así por su trazado sinuoso y su discurrir en pendiente, es de aquellos sitios que se quedaron apuntados sin fecha de visita. Así como para conocer las variantes de Fraga programé una jornada de exploración, habida cuenta de que era un destino alejado de mi lugar de residencia pero de gran potencial, en este caso y dada una mayor lejanía, tocaba esperar. No fue hasta este pasado mes de agosto cuando coincidió pasar cerca y aprovechar para recorrerlo.


La fototeca digital del Instituto Geográfico Nacional, herramienta profusamente utilizada en este blog para las comparaciones entre diferentes épocas, también ha sufrido cambios recientemente, viendo remodelada su apariencia y usabilidad. Recurrimos a ella para conocer la evolución de este tramo, aunque a decir verdad, era más rápido el acceso a los fotogramas históricos con la versión sustituida.

Llegamos al lugar desde el sur. Abandonamos la N-211 a la altura de Vivel del Río Martín y tras atravesar el bello y escarpado entorno de Segura de los Baños por la A-2401, nos incorporamos a la A-222 en dirección a Lécera. Esta carretera, de titularidad autonómica, une Zaragoza con Montalbán (TE), concretamente desde el enlace de la N-232 en El Burgo de Ebro hasta encontrarse con la N-211 cerca de Montalbán. Sus 87,70 kilómetros pertenecieron anteriormente a la comarcal C-222, de idéntico recorrido. En los vuelos del IGN de los años 1973 a 1986, el viejo trazado se encuentra abierto al tráfico y en uso. Hemos dejado atrás las Ventas de Muniesa, lugar de emplazamiento de una de las estaciones del desaparecido ferrocarril de Zaragoza a Utrillas, cuyo legado queda hoy en forma de numerosa infraestructura por el lugar. Por delante, la orografía se torna accidentada a la altura del barranco de Muniesa, y si bien el vial actual discurre por el fondo del valle, el viejo trazado rápidamente toma altura, escalando por la ladera oeste:

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

En la imagen de los vuelos de 1998 a 2003 observamos que la nueva carretera ya está construida y en uso, quedando las curvas abandonadas:

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

En breve conoceremos este tramo a pie de asfalto, pero antes, volamos unos cientos de metros al norte, al punto en el que termina el tramo hoy abandonado, y nos remontamos de nuevo a los años 1973-1986. En este fotograma podemos ver la carretera a la izquierda y los restos del ferrocarril anteriormente nombrado, a la derecha. Por entonces las trincheras que se ven en esa larga curva ya estaban fuera de uso:

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

Trincheras que sirven para encajar la nueva carretera sustitutiva...

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

...y que tras dar lugar a una curva más pronunciada que las que pretendía evitar, son nuevamente sustituidas:

Fuente: Google Maps.

Esta es la apariencia actual. De izquierda a derecha, el trazado original (que ha dejado atrás las curvas cerradas una vez que ha ascendido a lo alto del barranco), el tramo construido sobre el viejo ferrocarril, y el que se encuentra actualmente en uso. Si nos desplazamos algo más al norte, vemos otro signo de la desaparición de la antigua vía, desprovista hoy de raíles, traviesas o señalización. También la carretera fue rectificada en este lugar, con el fin de suavizar el radio de sus curvas.

Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

Estado actual, con la curva ferroviaria totalmente desaparecida y los dos tramos de carretera previos al actual también abandonados. Fuente: Google Maps.

EL TRAMO ABANDONADO

Una vez puesto este lugar en su contexto histórico, arrancamos motores y comenzamos a recorrer las curvas de este pequeño pero interesante trazado, en el que encontraremos alguna sorpresa. Nada más abandonar la carretera actual, recorremos una pequeña recta.


Lo primero que encontramos es una horquilla cerrada cuyo recorrido de salida se asienta sobre un muro de contención coronado por una serie de malecones.





El centro de dicha horquilla se asienta sobre un pequeño puente, casi tapado por la vegetación.


Observamos los primeros guardarruedas, de muchos más que aparecerán en este puerto.


Desde lo alto del muro, vemos venir a la A-222 desde tierras de Teruel.




Ahora la curva se cierra a izquierdas, mejor no cortar por la cuneta...


...pues acecha un obstáculo de lo más contundente.




Pintura amarilla para este viejo y derribado hito comarcal. Apenas se ve la información, relativa al posible kilómetro 20 de la C-222.


Seguimos ascendiendo.




Curvas suaves en adelante, salpicadas de malecones, guardarruedas y mucha vegetación.




El alzado de la calzada se eleva en varias ocasiones sobre el nivel del terreno para dejar vía libre a los barrancos que atraviesan este lugar. Los puentes levantados por este motivo apenas son visibles ya, devorados por la naturaleza.




Desde aquí observamos la diferencia entre la altura que hemos tomado siguiendo el viejo trazado y la de la actual A-222.


Continuamos puerto arriba, un par de curvas más y nuevos elementos de protección.








Las pendientes se suavizan notablemente, estamos casi en el alto.


En adelante, las largas rectas protagonizan el devenir del trazado abandonado.





Pese a la planicie por la que rodamos ahora, las curvas gozan de un acusado peralte.


Última recta.



Si miramos a la derecha, veremos a lo lejos los dos trazados siguientes a nuestro protagonista de hoy, tanto el que reaprovechó el camino del ferrocarril como el que se encuentra actualmente en uso.


Punto de unión de estos tres trazados y final de nuestro recorrido.



Pese al tiempo transcurrido entre el descubrimiento de este lugar y la visita, algo se quedó en el tintero. Ocurre con cierta frecuencia que al documentarse y revisar mapas para la elaboración del reportaje, se descubren cosas nuevas que pasaron inadvertidas a pie de campo. En este caso, no ha sido hasta el momento de seleccionar los fotogramas históricos cuando he descubierto la peculiaridad del trazado intermedio y el reciclado de las trincheras abiertas por el ferrocarril, por lo que su documentación se queda para una hipotética futura visita. Aunque, a decir verdad, merece programar visita para una N-211 que queda cerca y que por lo que pude comprobar, es un auténtico filón...