02 enero 2019

De Orense a Burgos por la N-120

Hace unos meses hablabamos de la N-232 como carretera de contrastes, debido a la cantidad de paisajes y altitudes diferentes que atraviesa dada su extensión. En el caso de la N-120, de Logroño a Vigo, ocurre algo parecido aunque sin puertos de tanta altura en este caso. Naciendo en la capital riojana, atraviesa los campos y planicies de Castilla para tornarse totalmente diferente en Galicia y finalizar en el Atlántico.



La N-120 es fundamentalmente llana y tranquila, y afortunadamente se puede recorrer sin apenas interrupciones en buena parte de su extenso recorrido de cerca de 700 kilómetros. Es todo un placer poder recorrer su antiguo trazado de forma cómoda y casi sin tráfico, una vez que la mayoría de conductores ha optado por la velocidad de la autovía A-231, larga y aburrida en su recorrido entre Burgos y León. Si bien en La Rioja y Castilla esta carretera mantiene su denominación original, en todo caso con la típica coletilla de N-120a en lugar de N-120, en Galicia es necesario consultar antigua cartografía, ya que se han construído largas variantes alternativas, como la de Monforte de Lemos, y el trazado original ha sido renombrado con claves locales.

El que aquí humildemente escribe es un gran apasionado de la época romana y de sus vicisitudes por la antigua Hispania. Es innegable la impronta que dejó dicha civilización y que ha legado por una parte monumentos afamados como el acueducto de Segovia o el majestuoso puente de Alcántara, y por otra vestigios más cotidianos como ciudades, villas u obra civil de menor importancia. Como veremos más adelante, la N-120 también recorrerá dos magníficos exponentes de dicho legado, tanto el monumental como el cotidiano.

Iniciamos este viaje en sentido inverso al que estableció la denominación de la carretera, partimos desde Castro Caldelas, en plena Ribeira Sacra gallega, y finalizaremos en Burgos, a unos 100 kilómetros aún de su lugar de inicio. El impresionante cañón del río Sil nos verá comenzar la ruta.



Castro Caldelas es una localidad orensana de unos 1300 habitantes, enclavada en pleno centro de los cañones y en la que destaca su fortaleza medieval y su pasado histórico. No acostumbro a publicitar lugares en los que me he alojado en los diferentes viajes realizados, pero no puedo más que hablar bien del hotel Casa de Caldelas, tanto por sus instalaciones como por su personal.


Además de su fortaleza también vemos vestigios de tipo carreteril, como este hito de empalme junto a la travesía de la localidad, que un día fue N-120 y ahora se denomina OU-536.


Salimos de la localidad y vamos recorriendo la actual N-120 entre la niebla. En algunos puntos han quedado pequeños tramos modificados, abandonados a su suerte.




En la siguiente fotografía vemos claramente la carretera antigua y la actual, con sus más que notables diferencias.



Por aquí no se puede seguir...




De nuevo, como en tantas otras carreteras de diseño antiguo, el peralte es acusado.


En la comarca de Trives el terreno es algo más abrupto. Esta comarca perdió habitantes y por consiguiente relevancia tras el desvío de la N-120 por la construcción de un nuevo trazado entre Orense y La Rúa. Al menos la disminución del tráfico tiene la ventaja de poder disfrutar estos paisajes con más tranquilidad. Lástima que durante mi visita por estas tierras el paisaje fue en demasiadas zonas oscuro, negro, color ceniza. Hay que "agradecer" estos tonos a los incendios intencionados que asolaron sin piedad Galicia en el verano de 2017, y de los cuales estos montes tardarán mucho en recuperarse.



Trazamos unas cuantas curvas más y descendemos poco a poco hasta el río Bibei, que da nombre al majestuoso y bimilenario Ponte Bibei, de origen romano y datado en el siglo II d.C. Junto a él, un par de miliarios y sus correspondientes paneles informativos. Este es un ejemplo de la anteriormente mencionada construcción monumental romana, tan sólidamente realizado que lleva en uso desde que fue levantado en época de Trajano y sigue soportando el paso de vehículos, incluso pesados como el Scania de la fotografía.




Los miliarios eran una especie de "hitos de carretera" en la antigüedad. Normalmente recogían la información de la vía, origen y final de la misma, así como la milla exacta en la que estaban ubicados. También tenían su función propagandística, reflejando la identidad de quien había financiado la construcción o reparación de la calzada, así como el emperador del momento. A estos miliarios en cuestión se les supone la ubicación en la vía que unió Legio (León) con Asturica Augusta (Astorga), y que cruzaba el Bibei por este punto.


El puente ha sufrido alguna pequeña restauración y variación con el paso de los años, pero la mayoría de la construcción original permanece inalterada. Continuamos viaje, estamos cerca de La Rua, donde se unen la antigua N-120 (OU-636) y la actual, pero antes debemos detenernos en A Caseta, localidad que parece hacer homenaje tomando su nombre a la casilla de peones camineros que encontramos allí. Los carteles indicadores de distancia se encuentran en un estado bastante bueno.





En Barco de Valdeorras se ha realizado otra variante de trazado, que va a enlazar con la N-VI poco más adelante de Toral de los Vados, cerca de Ponferrada. Nosotros continuamos por la carretera original, que aquí se denomina N-536 y continúa durante unos kilómetros más junto al río Sil. Este trazado también va a dar a la N-VI, o N-6 como podemos ver con excesiva frecuencia por aquí, cosas del Real Decreto 667/2015, que ha sustituido los números romanos por arábigos en la denominación de las antiguas carreteras radiales, y por consiguiente la señalización, que será sustituida progresivamente. Entre Ponferrada y Astorga el itinerario de la 120 queda solapado con la N-VI, por lugares como el puerto del Manzanal, que ya fue analizado en este blog (El paso del Manzanal en la N-VI). En Astorga se desgaja de la N-VI en dirección a Hospital de Órbigo, localidad con un hermoso puente del siglo XIII y una presencia de peregrinos del Camino de Santiago más que evidente. El puente, de 19 arcos, resulta una obra imponente y está en un excelente estado.


Además de este, existen dos puentes de carretera que dan servicio a la N-120, uno de ellos más antiguo y sustituido por el moderno, pero aún en uso para el tráfico rodado.




Más adelante, la ciudad de León, que dejaremos a un lado. Salimos de su área metropolitana por la N-601, y a pocos kilómetros nuestra 120 vuelve a discurrir en solitario poco antes de Castrovega de Valmadrigal, donde encontramos un pequeño tramo rectificado.








En adelante, la carretera discurre casi en línea recta por las llanuras castellanas, atravesando pequeñas poblaciones y otras de mayor importancia como Sahagún. Llegamos al límite León-Palencia, donde encontraremos (por fin) un hito Peña provincial, junto con la señalización moderna y un curioso hito provincial palentino.








Pleno Camino de Santiago, por si no nos habíamos dado cuenta...



Continuamos en paralelo a la autovía A-231, sin apenas cruzarnos con nadie. Es verano y el calor se hace notar. Paramos a descansar en Quintanilla de la Cueza, donde nos espera la villa romana de La Tejada. Datada en el siglo II d.C., es el ejemplo de construcción de tipo cotidiano del que también hablábamos al principio. Alberga ni más ni menos que hasta 11 mosaicos, y aunque se ve ensombrecida por su vecina villa de La Olmeda, más conocida, bien merece una visita dada la riqueza de su yacimiento. Como en tantos otros casos, apenas se ha sacado a la luz un pequeño porcentaje de la extensión original, que espera su momento bajo los campos de cultivo.



Atravesamos Carrión de los Condes, aunque el letrero apenas se pueda leer. Nuestro destino está a 87 kms.


Osorno también queda en la ruta y tiene ejemplos de señalización antigua...


...e incluso agrupación de viviendas de camineros.


Otro tramo rectificado en la carretera, afortunadamente. El antiguo puente de Carrecalzada, construído sobre el Canal de Castilla, es totalmente insuficiente dada su estrechez. A su lado, el hito número 150.



Entramos en Villasandino, y a partir de aquí, varios puentes sustituidos, en los que se ha cerrado el paso al tráfico de la misma forma que vimos en otro lugar... (El puente de la Horadada). La grafía no es la original y la ubicación obviamente tampoco, pero al menos se ha tenido la sensibilidad de reutilizarlos, lo cual es de agradecer.







Vamos llegando a Burgos, pero antes tenemos que detenernos en Olmillos de Sasamón, donde se eliminó hace mucho una larga curva, que quedó abandonada e inconexa. Estamos ya en otra época diferente, estas fotografías se tomaron en pleno invierno, como se puede apreciar por la vegetación helada.



Sorpresa...


El punto kilométrico 142.


Este es uno de los pocos hitos Peña que quedan de la N-120, menos aún en estado original. Comentar al respecto que de Burgos a Logroño permanecían una buena cantidad de ellos hasta al menos finales de 2017, pero fueron retirados y ahora descansan en el COEX de La Brújula junto a otros de la N-I que han corrido la misma suerte. Es de entender que en aras de la seguridad se eliminen, ya que suponen un obstáculo fijo de muchos kilos de peso, pero se entiende menos que se retiren también los que se hallan tras biondas o en lo alto de los taludes. Hoy que se intenta proteger cada vez más el patrimonio industrial quizá se debería de atender también este tipo de elementos históricos de nuestras carreteras.

Hasta aquí llega este reportaje, quedan para otra ocasión los tramos restantes, de Logroño a Burgos y de Orense a Vigo, que también tienen su interés...

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