01 enero 2021

Los albergues del Patronato Nacional del Turismo

He de reconocer que me encuentro absorto contemplando la fotografía que abre este reportaje. En ella vemos un precioso Hillman Minx de 1948 estacionado bajo la marquesina de entrada de uno de los alojamientos de la red de albergues del Patronato Nacional del Turismo, en adelante PNT. Desconozco la fecha y lugar exacto, e incluso he tenido que tirar de amigos como José Manuel para identificar el vehículo, pero esta preciosa imagen de época es una muestra fidedigna de lo que fueron estos establecimientos en plena actividad. En las siguientes líneas vamos a abordar el diseño y motivos de la creación de la red de albergues, desde las primitivas iniciativas en materia turística hasta su estado actual. La historia de estos inmuebles es también parte de la historia del turismo en este país, que va unida de manera intrínseca a los desplazamientos por carretera y que es sumamente desconocida al encontrarse hoy estas construcciones en diferentes estados, desde la demolición o el abandono hasta la integración en la red de Paradores actual, a menudo con modificaciones que han diluido las trazas del diseño original. También trataremos la creación del Circuito Nacional de Firmes Especiales, pues sin las notables mejoras en las carreteras promovidas por él, ni hubiese comenzado el turismo automovilista en España, al menos con la misma fuerza, ni por ende hubiese sido tan necesario dotar de recursos de alojamiento y servicios a la red de carreteras.

Fuente desconocida.

La actual red de Paradores de Turismo de España (Desde 1990, Paradores de Turismo de España, Sociedad Mercantil Estatal S.A.) es la heredera de estos primitivos albergues y paradores, así como de las iniciativas de fomento del turismo y el patrimonio histórico-arquitectónico rescatado hasta la fecha. Se debe su fundación a Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, marqués de la Vega-Inclán y comisario regio de Turismo. Si bien su creación no se debió a una planificación de cadena hotelera como tal, se establece el año 1928 como el año de fundación de la misma. 

EL GERMEN: EL MARQUÉS DE VEGA-INCLÁN

Remontémonos a inicios del siglo XX. Por entonces España no era ni la sombra de lo que es hoy como potencia turística, si obviamos el paréntesis de la situación puntual en la que nos hallamos ahora por cuestiones sanitarias. A principios del pasado siglo no había ni infraestructura hotelera ni medios de comunicación rápidos. Pese a ello, existía a nivel europeo la inquietud del viaje por placer, algo que hasta entonces era casi una excentricidad. España disponía de sobrado interés cultural, arquitectónico e histórico, pero los "forasteros", como se les llamaba por entonces, no disponían de lugares cómodos en los que alojarse ni carreteras decentes por las que desplazarse con rapidez o seguridad. 

Retrato del marqués de Vega-Inclán. Fuente: Ministerio de Cultura y Deporte.

En vista de esto, el Estado decidió ponerse manos a la obra y crear en 1911 un departamento dedicado a corregir esta situación, la "Comisaría Regia de Turismo y Cultura Artística Popular", sucesora de una Comisión Nacional de Turismo que funcionó entre 1905 y 1911 aunque sin apenas resultados. Al frente de la misma se puso al marqués de la Vega-Inclán, al que se encargó el estudio y promoción de la incipiente actividad turística y hotelera en el país. Vega-Inclán disponía de ciertos antecedentes en estas lides, pues suya es la creación de la casa-museo del Greco en Toledo, salvada de la demolición y adecentada entre 1905 y 1910. Los inicios no fueron fáciles, el estallido de la primera Guerra Mundial afectó al turismo europeo, aunque al encontrarse España fuera de la misma, contaba con la ventaja de disponer de tiempo suficiente para preparar sus infraestructuras para cuando los europeos adinerados retomasen sus viajes. Pese a todo, no fue hasta cerca del año 1926 cuando volvió a reactivarse este impulso turístico, la Exposición Universal de Barcelona y la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 estaban a la vuelta de la esquina y era imperativo tener todo preparado para recibir a los visitantes. El Estado comenzó a promover el turismo mediante la búsqueda, adquisición o arriendo y explotación de inmuebles históricos, bajo la batuta de Vega-Inclán. A él correspondió manejar el difícil equilibrio entre el naciente fenómeno turístico y la conservación del patrimonio, aspecto este en el que se hallaba más cómodo y comprometido. Además del Estado, también la iniciativa privada se puso en marcha, comandada por la catalana Compañía Nacional de Industrias del Turismo y su presidencia, el conde de Güell, quien a la postre tendría un papel de relevancia en la recién nacida administración turística.

Publicación de la Comisaría Regia del Turismo. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Desde sus comienzos e incluso hasta hoy en día, la cadena hotelera se caracterizó por una dualidad entre edificio de nueva planta y edificio histórico, de la que fueron claro exponente los dos primeros paradores de la red. Ejemplo de nueva construcción fue el primer parador inaugurado, el que se levantó entre 1926 y 1928 en la sierra de Gredos, provincia de Ávila. Su ubicación fue arriesgada, pues por aquel entonces Gredos era un área poco poblada y menos accesible. La decisión de levantarlo allí fue una decisión consensuada entre la afición por la naturaleza, la práctica del deporte cinegético y el incipiente turismo automovilista, por entonces reservado a una élite social que iba en claro aumento. Existían iniciativas al respecto, como la de la Real Asociación de Alpinismo Peñalara, que diseñó una ruta turística por las provincias de Ávila, Toledo, Cáceres y Salamanca, proponiendo el levantamiento de establecimientos hoteleros en cada una de ellas. El parador de Gredos comenzó su andadura revestido de nobleza al tener como uno de sus impulsores al rey Alfonso XIII, amante de la naturaleza, visitante habitual del parador y amigo del marqués de la Vega-Inclán. No olvidemos además que la iniciativa de estos alojamientos era pública, por tanto la Corona tenía el deber de hacer uso de los mismos, mostrarles su apoyo y ensalzar sus virtudes. 

Parador de Gredos recién finalizado. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

El siguiente parador, y primer exponente de la rehabilitación del patrimonio, fue la adecuación del convento-hospital de Mérida, realizada entre 1928 y 1933. Esta forma de actuar fue determinante en la evolución de la red de paradores, que se caracterizó en adelante por el interés en preservar el patrimonio inmobiliario, siendo a su vez referente obligado del turismo cultural en España. El marqués de la Vega-Inclán, una vez finalizadas sus funciones como responsable de Turismo, continúo en esta tarea de salvaguarda del patrimonio cultural español. Así hizo en 1930 al adquirir y rehabilitar como balneario el Real Sitio de la Isabela, en Sacedón (GU), hoy en ruina e inundado por el embalse de Buendía, y cuyos restos emergen en tiempo de estío.

EL IMPULSO: EL PATRONATO NACIONAL DEL TURISMO

La Comisaría Regia, muy marcada por los designios de Vega-Inclán, había dedicado su actividad en demasía al patrimonio, desoyendo o al menos no prestando la suficiente atención a otros aspectos turísticos como la promoción de España como destino, la publicidad o la parte no cultural de las infraestructuras, aspectos más banales que culturales pero fundamentales si se deseaba hacer de todo esto algo rentable. Es por ello que se propuso la constitución de un "Patronato Nacional del Turismo" que actuase de manera conjunta y aglutinase negocio y cultura. Al cargo de la misma, en calidad de presidente del Patronato, se optó por Juan Antonio Güell y López, II conde de Güell, gracias a la amistad con Primo de Rivera y a su experiencia en el sector al frente de la Compañía Nacional de Industrias del Turismo. De hecho, el capital catalán fue la principal fuerza en presionar a Primo de Rivera para modernizar las infraestructuras turísticas de España. Quién sabe si por nepotismo o casualidad, parte del personal de la Compañía se integró en la estructura del PNT tras su extinción.

Primer anuncio publicitario del PNT. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

El Patronato Nacional del Turismo se constituyó como tal el 25 de abril de 1928, en sustitución de la Comisaría Regia y heredando de aquella los paradores de Gredos y Mérida. Promovió por entonces hasta 12 establecimientos de nueva planta, que correspondieron a los 12 albergues levantados, y 4 paradores en edificios históricos, siendo el primero de ellos el emplazado en el castillo toledano de Oropesa, castillo que recomiendo encarecidamente visitar. Se dividieron los establecimientos en 4 categorías: el Parador para las largas estancias, la Hostería para la restauración, el Refugio para el excursionismo y el deporte de montaña, y el Albergue como refugio automovilista, objeto de este reportaje. Los Paradores y Hosterías se ubicarían en edificios históricos y monumentales, mientras que los Refugios y Albergues se instalarían en edificios de nueva planta. Además de lo que el propio PNT promovió, también dispuso de una línea de crédito para el incentivo y la construcción de hoteles privados. Así mismo, y sin olvidar las tareas propias de fomento del turismo, también se hizo cargo de otras como la creación de museos, el censo de monumentos y la promoción de la restauración de los mismos.

Publicidad editada por el PNT para las exposiciones de 1929. Fuente: Turespaña/Ferna.eu

A partir de la caída del régimen de Primo de Rivera, el final de la monarquía de Alfonso XIII y la llegada de la Segunda República en 1931, llegaron también los cambios al PNT. El nuevo orden político republicano trajo la eliminación de prácticas irregulares, como por ejemplo la partición de ofertas para eludir la subasta pública, que habían alcanzado niveles bochornosos en el caso de la construcción del gaditano Hotel Atlántico. El PNT fue liquidado mediante Orden Circular del 23 de abril de 1931, y restituido mediante otra Orden del 4 de diciembre de 1931, habiéndose dedicado ese tiempo para repensar y profesionalizar su forma de trabajo. Se sustituyó a la aristocracia de los puestos de mando para poner al frente a gente de variada condición, a la vez que se renovó la plantilla de arquitectos, dejando únicamente a los que se estaban encargando en ese tiempo de la construcción de los albergues. La toma de decisiones se empezó a llevar a cabo en la Junta del Patronato designada a tal efecto. A su vez, se crearon las Juntas Locales de Turismo con el fin de potenciar los diversos lugares objeto de visita.

Folleto publicitario del Parador de Gredos. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

El estado se terminaba convirtiendo en promotor hotelero, impulsado por las ideas privadas del Conde de Güell pero también por mor de acontecimientos internacionales como la Gran Depresión, que dada la inestabilidad reinante abocaron a la naciente red de paradores a una gestión pública integral. De la trayectoria vista hasta ahora se extrae que el marqués de la Vega-Inclán fue el ideólogo del concepto unificado entre la salvaguarda del patrimonio cultural y arquitectónico y la puesta del mismo a disposición del fenómeno turístico, mientras que el conde de Güell fue el impulsor de la cadena como negocio, al dar forma y cohesión mediante el Patronato a la amalgama de ideas acuñadas hasta entonces.

LA NOVEDAD: EL CIRCUITO NACIONAL DE FIRMES ESPECIALES

La coincidencia de dos eventos internacionales como fueron las ya mencionadas exposiciones de Barcelona y Sevilla de 1929, además del creciente interés por el turismo automovilista, pusieron de manifiesto la necesidad de dotar a España de mejoras urgentes en su red de carreteras para que estas pudiesen acoger a los visitantes que se esperaba que llegasen en automóvil.

Mapa de Itinerarios del Circuito Nacional de Firmes Especiales. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

El "Circuito Nacional de Firmes Especiales" consistió en un ambicioso proyecto público de adecuación de las principales carreteras de España, con la doble finalidad de afirmar las que aún eran de macadán o tierra y crear un circuito por el que el floreciente turismo pudiese desplazarse con comodidad y sin necesidad de alternar entre carreteras buenas y malas. Creado el 9 de febrero de 1926 a iniciativa de Rafael Benjumea, conde de Guadalhorce, se organizó en base a su propio "Patronato del Circuito Nacional de Firmes Especiales". Buscaba que el turismo que decidía dejar de lado la rigidez de los recorridos en tren pudiese conocer España en automóvil y llegar en su vehículo hasta las poblaciones y lugares de mayor interés histórico o artístico, dotando además al circuito de una red cada vez mayor de albergues u hoteles, auspiciado bajo el anteriormente descrito Patronato Nacional del Turismo, encargado de promocionar el proyecto, crear la infraestructura de apoyo necesaria e informar al turista sobre su viaje y lo que iba a encontrar en él. 

Organización del Patronato del Circuito Nacional de Firmes Especiales. Fuente: Publicación del propio Patronato.

Se establecieron 13 itinerarios principales y 10 transversales, siendo casi en su mayoría circuitos cerrados y sumando algo más de 7000 kilómetros, siempre con la idea predominante de crear lo que denominaban una "carretera continua", sin interrupciones. Se hablaba en el preámbulo del proyecto de reducir obstáculos como los pasos a nivel, aunque en el relato del viaje realizado por España y las carreteras del circuito por el inglés Charles L. Freeston, realizado en 1929 y en el cual recorre miles de kilómetros en un tour de casi dos meses a bordo de su Rolls Royce Phantom I, vemos que aún queda mucho trabajo pendiente en esa materia. En lo que sí se vio gratamente sorprendido es en la introducción de mejoras como los sobreanchos de las curvas de montaña, los muretes de protección y algo que le maravilló especialmente, las curvas peraltadas, que merecen numerosos elogios a lo largo del libro. No en vano, definió a España como "el nuevo paraíso automovilístico". 

Modificación de trazado ejecutada por el CNFE en el Itinerario IX, posterior N-IV, Carretera de Andalucía, en las cercanías de La Guardia (TO).

El Circuito se articuló en torno a los siguientes itinerarios:

ITINERARIOS EN DIRECCIÓN RADICAL
Itinerario I: Madrid - Burgos - Vitoria - San Sebastián - Irún / 487,300 kms.
Itinerario II: Burgos - Santander / 156,500 kms.
Itinerario III: Madrid - Villacastín - Valladolid - León - Oviedo / 445,200 kms.
Itinerario IV: Villacastín - Ávila - Salamanca - Zamora - Astorga - Ponferrada - Lugo - Betanzos - Coruña / 686,400 kms.
Itinerario V: Ponferrada - Orense - Vigo y ramal al Puente Internacional / 272,000 kms.
Itinerario VI: Salamanca - Frontera portuguesa / 119,476 kms.
Itinerario VII: Madrid - Trujillo - Miajadas -  Mérida - Badajoz - Frontera de Portugal / 409,375 kms.
Itinerario VIII: Madrid - Toledo - Guadalupe - Miajadas / 320,615 kms.
Itinerario IX: Madrid - Córdoba - Sevilla - Cádiz / 691,000 kms.
Itinerario X: Bailén - Jaén - Granada - Motril / 208,074 kms.
Itinerario XI: Madrid - Ocaña - Albacete - Murcia - Cartagena / 438,000 kms.
Itinerario XII: Madrid - Valencia / 350,000 kms.
Itinerario XIII: Madrid - Guadalajara - Zaragoza - Lérida - Barcelona - Gerona - Frontera (Le Perthus) / 786,000 kms.

ITINERARIOS TRANSVERSALES
Itinerario I-II: San Sebastián - Bilbao - Muriedas - Santander / 230,800 kms.
Itinerario II-IV: Santander - Oviedo - Betanzos y ramal a Ferrol / 557,000 kms.
Ramales del Itinerario II-IV: A la estación del Norte en Torrelavega (3 kms.) / A Ferrol (7,85 kms.)
Itinerario IV-V: Coruña - Santiago - Pontevedra - Vigo / 149,500 kms.
Itinerario III-IV: Astorga - León / 47,000 kms.
Itinerario I-IV: Burgos - Valladolid - Salamanca / 236,200 kms.
Itinerario VII-IX: Trujillo - Cáceres - Mérida - Sevilla / 315,784 kms.
Itinerario IX-X: San Fernando - Algeciras - Málaga - Motril y ramal de La Línea de la Concepción a San Roque / 353,682 kms.
Ramal de La Línea de la Concepción a San Roque (7,593 kms.)
Itinerario X-XI: Motril - Almería - Murcia / 333,000 kms.
Itinerario XI-XII: Murcia - Alicante - Valencia / 266,000 kms.
Itinerario XII-XIII: Valencia - Castellón - Tarragona - Barcelona / 377,000 kms.

Introdujo además una nueva y estandarizada tipología de hitos, de cuerpo triangular y sombrerete, que si bien en un primer momento se reducía a la propia red CNFE, posteriormente se extendió a otras muchas carreteras de variado rango. Vemos un ejemplo de los mismos en el Itinerario IV, posteriormente integrado en la N-VI, en las inmediaciones del puerto del Manzanal.


También perduran varios ejemplos de placas e hitos de información, como este situado en el alto del Suspiro del Moro, anterior Itinerario X, posterior carretera N-323.


La idea de los albergues fraguó algo más tarde que el Circuito. Se puede decir que la primera instalación destinada a atender al automovilista fue el parador de Gredos, pues si bien este se desarrolló en un entorno natural, su elección a pie de carretera no fue casual, ya que se eligió que fuese de esta manera en vez de ubicarlo en pleno bosque, seguramente más apropiado para los usos a los que iba destinado pero también más incómodo para el automovilista, que requería de facilidad de accesos. En el caso del Parador de Mérida no fue tan notorio, pero cierto es que en la medida que fue posible se fueron adquiriendo las parcelas adyacentes con el fin de derribar las construcciones existentes y habilitar el paso del automóvil desde la carretera de Madrid a Badajoz al alojamiento, ubicado en una zona urbana densa y de difícil acceso para el conductor.

LA OPORTUNIDAD: LOS ALBERGUES DE CARRETERA DEL PNT

Si disponíamos de un proyecto de adecuación de carreteras novedoso y en ejecución, y si era de esperar la llegada de un número elevado de automovilistas en comparación con lo que había sido hasta entonces, se tornaba imprescindible aprovechar la oportunidad de dar servicio a este fenómeno. Este tipo de turismo no era algo nuevo, ya se habían proyectado por entonces iniciativas como el "Circuito automovilista de Gredos", constituido por un recorrido con paradores en San Pedro (TO), Yuste (CC) o El Barco de Ávila (SA), complementado con servicios de transporte, garaje o taller. Se imponía la necesidad de levantar un conjunto de nuevos y modernos hoteles, inmediatos a las nuevas carreteras y con vocación de servir al turismo automovilista. Debían ser inmuebles de carácter sencillo, más funcionales que bellos, si bien la estética también tuvo su aquel gracias al diseño vanguardista, como veremos en las fotografías.

Gasolinera de Petróleos Porto Pi, construida en 1927 y claro ejemplo de arquitectura vanguardista. Fuente: www.eldiario.es

Nos centraremos ahora en los albergues, por ser los más relacionados con la temática de este blog. Luis Peypoch de Perera fue director-gerente de la anteriormente mencionada Compañía Nacional de Industrias del Turismo y posterior primer jefe de la asesoría técnica de Alojamientos del PNT, sección de la cual dependerían los albergues. Como tal fue el defensor de la idea del "refugio automovilista", materializado después en los albergues de carretera, y como tal organizó en 1928 un concurso público para el diseño de estos novedosos alojamientos. El concurso fue ganado por los arquitectos Carlos Arniches (1859-1958) y Martín Domínguez (1897-1970), que diseñaron e hicieron realidad un total de 12 albergues de carretera entre 1928 y 1937. Arniches además diseñó dos pueblos de Colonización, Algallarín (CO) y Gévora (BA). El proyecto ganador se caracterizaba por estar a la vanguardia de una época en la que la funcionalidad y el diseño modernista dominaban las tendencias arquitectónicas. 

Planos del proyecto ganador. Fuente: FranMayo - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0.

Alzados del proyecto ganador. Fuente: FranMayo - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0. 

Vista del alzado izquierdo y parte del trasero, con la pérgola del comedor en forma circular. Fuente desconocida.

La construcción de estos albergues comenzó de manera casi simultanea en el año 1928, gracias al impulso decidido del PNT, si bien su finalización fue muy diferente entre sí. Mientras que el primero en abrir sus puertas, ubicado en Manzanares (CR), se inauguró en 1931, las restricciones presupuestarias derivadas de la situación de crisis económica tras el "crack" del 29 paralizaron los albergues de Antequera, Medinaceli y Triste, dando al traste con la puesta en marcha de este último pese a que al menos el edificio del albergue sí fue acabado. También la guerra civil retrasó la construcción y apertura de varios de ellos, en los que si bien el edificio se encontraba finalizado, quedaba pendiente la adecuación de los exteriores, permaneciendo cerrados y con guarda durante los años de la contienda. Hoy en día es muy diferente el estado en que se encuentran estos albergues. Tres de ellos han sido demolidos, otros abandonados, mientras que los más afortunados se han integrado en modernos paradores. Las siguientes imágenes coloreadas han sido extraídas de la red. Si bien las fotografías originales son propias de la época y se le presupone su autoría al PNT, el tratamiento para colorearlas es reciente, por lo que ruego a su desconocido autor que se ponga en contacto conmigo para poder citarlo, como es de ley, o retirarlas si así lo desea.

Albergue de Manzanares. El edificio como soporte propagandístico del PNT.

La imagen exterior, interior y hasta el mobiliario era idéntica en todos los albergues. Los rasgos más característicos de los inmuebles respondían a un diseño vanguardista pero sencillo, en el que lo más llamativo consistía en la marquesina en forma de pico y el comedor en exedra. Se previó que dispusiesen de instalaciones como surtidor de gasolina, taller o botiquín. De carácter funcional y austero, estos albergues resultaron exiguos en cuanto a capacidad, con tan solo 8 habitaciones. Eso motivó que tuviesen una regulación ad hoc en la que se impedía subir baúles o equipajes de gran tamaño a las habitaciones, así como pernoctar más de tres noches.


Los salones disponían de murales con información de utilidad para el viajero pintados en la pared, como este esquemático mapa con la ubicación de los demás albergues.



Imagen del comedor del restaurante en forma circular. A día de hoy es la estancia más maltratada por los avatares históricos, ya que en numerosos casos ha sido eliminada o fuertemente modificada para la ampliación y adecuación para los sucesivos usos. A destacar el sofá corrido y la apertura a la zona de terraza, dotada de una pérgola y repitiendo la forma geométrica.


Quizá la más característica y acogedora de todas las zonas comunes sea el "salón de descanso" con chimenea, dotado de sofás, una elemental biblioteca y un llamativo revestimiento en ladrillo rojo. Lo vemos en la siguiente fotografía, perteneciente al desaparecido albergue de La Bañeza.

Fuente: CruzMary en Pinterest.

Décadas más tarde, en otro albergue de la red.

La máxima de estos albergues era la sencillez y funcionalidad más extrema, a juzgar por el amueblado y decoración de las habitaciones. Si además tenemos en cuenta que este tipo de alojamientos iba destinado a las clases pudientes que se podían permitir la posesión y disfrute de un automóvil, deduciremos que nada tienen que ver con las habitaciones que hoy esperamos en un establecimiento hotelero de lujo.

LA EVOLUCIÓN: RELACIÓN DE ALBERGUES LEVANTADOS Y LO QUE QUEDA HOY DE ELLOS

Manzanares (CR): En pie. Construcción entre 1928 y 1931. El primero en entrar en funcionamiento, el 12 de marzo de 1931. Fue reabierto tras la guerra el 4 de mayo de 1939. Al seguir en uso como parador, ha sido notablemente ampliado y aunque se le han adosado nuevas construcciones, conserva el volumen del edificio original y elementos significativos como la marquesina y la exedra.

Marquesina de entrada del albergue de Manzanares. Fuente: El País

Turista llegando en la época al albergue de Manzanares. Fuente: Ilse Eteinhof.

Bailén (J): En pie. Construcción entre 1928 y 1933. Fue el segundo de la red, inaugurado el 23 de enero de 1933. En su momento su ubicación se pensó para Motril e incluso Andujar, descartada finalmente por su cercanía a Córdoba. Es el único de la red en estar colocado de manera perpendicular a la carretera N-323. Fue reabierto tras la guerra el 4 de mayo de 1939. Con el aumento del turismo se levantó un nuevo parador varios metros al sur del actual, quedando el albergue como dependencias de servicio. Eso no pareció ser óbice para su conservación, estando hoy sumamente degradado. En 1994, con la salida del parador de Bailén de la red estatal, se cedió el uso del moderno establecimiento a un grupo de trabajadores, que lo siguieron explotando como Hotel Bailén hasta el final de la concesión en diciembre de 2014. Hoy todo el complejo se encuentra fuera de uso y abandonado, y como ocurre en estos casos, ha sufrido vandalización.

Quintanar de la Órden (TO): En pie. Construcción entre 1928 y 1933 e inauguración el 19 de marzo de 1933. Hoy mantiene una disposición bastante fiel a la original, aunque con nuevas construcciones adosadas a la parte trasera del albergue y con modificaciones de calado en la exedra, mediante cerramientos fijos en la zona de la pérgola. A destacar que al menos hasta 2015 mantiene la entrada y salida de automóviles por el acceso original en la zona de la marquesina. Se destina hoy a sede de la asociación Asprodiq, dedicada a personas con discapacidad intelectual.

El albergue de Quintanar de la Órden a pie de carretera.

Benicarló (CS): Demolido. Construcción entre 1928 y 1931, y 1936 y 1937. Inaugurado el 24 de junio de 1934, su proyecto fue aparejado a la construcción de la carretera de Benicarló a Peñíscola a petición del conde de Benicarló. Es curiosa la orientación del establecimiento, de espaldas a la carretera y orientado al mar, llegando incluso a ser adquiridos los terrenos entre el albergue y la costa para evitar que la construcción de nuevos edificios ocultasen las vistas. En dicho terreno se crearon unos jardines, obra del paisajista Javier de Winthuysen, reproduciendo la forma alargada de la parcela y en dirección al mar, en los que incluso se creó un estanque. De hecho, la ubicación de la piscina actual coincide con el estanque realizado en los primeros jardines. El aumento exponencial del turismo a partir de los años 50 y 60 motivó que se ejecutase un nuevo proyecto hotelero que conllevó la demolición del viejo albergue en 1960 para la construcción en la misma parcela de un parador más amplio y de mayor capacidad.

Aranda de Duero (BU): En pie. Construcción entre 1928 y 1935 e inauguración el 14 de febrero de 1935. Ubicado junto a la ermita de la Virgen de las Viñas, su puesta en marcha fue polémica al entrar su actividad en colisión con otros servicios de alojamiento locales. Su estado actual, uso y evolución es prácticamente idéntica a la del albergue de Quintanar. Se mantiene en buen estado de originalidad, pese a una importante ampliación en la antigua zona de las cocheras. También se ha cerrado la zona de la pérgola del comedor y hasta el año 2015 mantenía arbolado frente a la marquesina, quizá original de la época. Hoy funciona como sede de la Asociación Asadema para personas con discapacidad intelectual. 

Almazán (SO): En pie. Construcción entre 1928 y 1935 e inauguración el 11 de abril de 1935. No llegó a reabrir tras la guerra. Hoy en día es una vivienda particular, que mantiene la disposición de los accesos a la marquesina pero que ha perdido la parte destinada a garajes. La exedra sigue en pie, modificada tras haberse habilitado una terraza en su parte superior. En su momento alojó a varios mandos de la Legión Cóndor en el marco de la guerra civil española.

Medinaceli (SO): En pie. Construcción entre 1928 y 1935 e inauguración el 10 de octubre de 1935. Este proyecto también trajo otro aparejado, la conducción de aguas a Medinaceli. Ha continuado en uso durante décadas, hasta su transformación en hostería hacia los años 70. Hoy se encuentra cerrado y destinado a uso como almacén del ayuntamiento de la histórica localidad. Atención a las imágenes recientes que el arquitecto Jaume Prat ha publicado en su blog. En ellas podemos observar cómo al menos se mantiene el volumen principal del cuerpo del edificio y la exedra del comedor. Por contra, la marquesina ha desaparecido y se le han añadido otras construcciones en la parte trasera.

Fuente: Jaume Prat

Fuente: Jaume Prat

Fuente: Jaume Prat

La Bañeza (LE): Demolido. Construcción entre 1928 y 1936 e inauguración el 8 de abril de 1936. Funcionó como albergue-escuela entre 1969 y 1977, cuando cerró sus puertas definitivamente. Hoy en su parcela se levanta el Hotel Bedunia, al pie de la N-VI.

El albegue-escuela de La Bañeza hacia los años 70. Fuente: La Nueva Crónica.

Triste (HU): En pie. Construcción entre 1928 y 1932. No se llegó a inaugurar dado que si bien el edificio del albergue estaba terminado, la acometida de aguas y la urbanización del entorno estaba sin completar. Se levantó en los terrenos que ocuparon anteriormente los trabajadores del embalse de La Peña. La proximidad de la guerra impidió su apertura y motivó su uso como base de operaciones para la Guardia Civil en la búsqueda de combatientes republicanos refugiados en la montaña oscense tras la guerra. También se destinó como sede de la Sociedad de Montañeros de Aragón entre los años 1942 y 1995. Hoy en día permanece cerrado y vigilado. Al no haberse dedicado al uso hotelero, no ha sufrido ampliaciones o modificaciones y tanto su planta como volúmenes se mantienen en riguroso estado original, por lo que es un superviviente digno de ser rehabilitado y mantenido.

Antequera (MA): Demolido. Construcción entre 1928 y 1936, y 1938 y 1940. Se replanteó primero su ubicación y posteriormente su viabilidad por la cercanía a la ciudad de Málaga, valorando incluso su cesión para uso docente, finalmente descartado. Como otros tantos, se amplió en la década de los 50 y permaneció en uso hasta los años 70. Se sustituyó por el moderno y actual parador, levantado en las cercanías, hasta que a mediados de los años 90 fue demolido. En su parcela se encuentran desde hace pocos años unos huertos públicos. En su recuerdo existe actualmente en las inmediaciones la "calle del Albergue".

Ubicación del demolido albergue de Antequera hacia 1945. Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

Puebla de Sanabria (ZA): En pie. Construcción entre 1928 y 1936, y 1938 y 1944. Su obra fue interrumpida por la guerra, aunque fue posteriormente finalizado e inaugurado el 6 de noviembre de 1945. Tras la contienda las tendencias arquitectónicas variaron radicalmente, por lo que el albergue adoptó aires regionalistas que lo diferenciaron de sus hermanos, como en el caso de su enfoscado de mampostería adaptado al estilo local. Ya en los años 50 se ejecutaron obras de ampliación que conllevaron la demolición de la exedra y la marquesina. Pese a considerar que se encuentra en pie, esto es así por el mero hecho de que no he hallado información alguna respecto a que haya sido demolido e incluso fotografías aéreas históricas lo corroboran. Aún así su integración y modificación ha sido de tal tamaño que nada hace adivinar ningún rasgo identificativo con el albergue original.

Preciosa y costumbrista imagen del albergue de Puebla de Sanabria en 1945.

Puerto Lumbreras (MU): En pie. Construcción entre 1928 y 1938. Inicialmente destinado a ser levantado en Lorca, Puerto Lumbreras se llevó el gato al agua, aunque solo fuera para unas décadas. Como en otros casos, fue construido antes de la guerra civil pero no se terminó totalmente hasta después. Se inauguró el 13 de diciembre de 1946, siendo el último de los albergues. Ha estado en uso como parador hasta fechas recientes, habiendo sido ampliado manteniendo tanto un estilo general muy cercano al original como la exedra del comedor. Dispone de construcciones adosadas con el fin de ganar en capacidad, aunque respetando los volúmenes del edificio primitivo. Hoy en día se encuentra cerrado y vandalizado pese a llevar solo 8 años fuera de uso tras la apertura del cercano parador de Lorca. Adjunto varias imágenes encontradas en la red que muestran el estado de las estancias interiores del parador y que al parecer se encontraban en alto estado de originalidad en épocas recientes.

Salón de descanso. Fuente: Ostrovok.ru

Marquesina. Fuente: Ostrovok.ru

Área de la pergola, cerrada para su aprovechamiento como comedor. Fuente: Rumbo.es

Estado actual de la exedra del comedor y su ampliación, abandonado tras el cierre del Parador. Fuente: Cadenaser.com

XIII: El albergue de Toses (GE), decimotercero de la red, proyectado en 1935 pero jamás ejecutado.

EL PRESENTE: ¿QUÉ QUEDA HOY DE AQUELLOS PROYECTOS?

Albergues: Con el estallido de la cruenta guerra civil española, estos establecimientos quedaron divididos entre las dos zonas, republicana y nacional. A decir verdad, más allá de alojar a militares de uno u otro bando o de servir de hospital o almacén, ninguno de ellos tuvo un protagonismo especial, incluso sobrevivieron a la contienda sin apenas daños. Tras la guerra civil se prosiguió con la finalización de los trabajos pendientes en la construcción de alguno de los mismos y se pusieron en uso, exceptuando el de Triste. Buena parte de ellos sufrieron una ampliación de tamaño hacia los años 50, pues desde un principio fue notorio que la capacidad inicial de los albergues era reducida. Con la explosión del turismo a partir de los años 60, algunos sufrieron varias ampliaciones o fueron replanteados desde cero, como en el caso de Benicarló y Antequera. Otros, como el de Puerto Lumbreras, aguantaron bien el paso del tiempo y se mantuvieron en uso con pocas modificaciones, mientras que los de Quintanar de la Órden, Aranda de Duero y Almazán pasaron a manos privadas.

Fuente: Todocolección

Sería sumamente deseable que los que están abandonados pero más o menos inalterados en su concepción original, como los de Triste, Medinaceli o Bailén, fuesen reconocidos como exponente de vanguardia y modernismo y se pusiese en valor su singularidad, aunque me temo que nos daremos cuenta cuando sea demasiado tarde. Quién sabe, si el que aquí escribe tuviese una economía muy solvente quizá hasta soñase con rehabilitar uno de estos viejos albergues, adaptado a las modernidades actuales pero que no renunciase a su marquesina, su estancia con chimenea y esa fantástica terraza-comedor en exedra, además de un garaje que a buen seguro y dadas mis aficiones, necesitaría bastante más cabida que la de las cocheras originales. Mientras tanto tendré que conformarme con la maqueta de la imagen que acompaña a esta sección, que busco desesperadamente y con la que me encantaría hacerme.

Paradores: Es inevitable mencionar a la red de Paradores, heredera de estos establecimientos con solera. Se constituye hoy como una cadena hotelera pública y estatal que se distingue por ofrecer un alojamiento de alto nivel, calidad y diferenciación en entornos y edificios histórico-artísticos. Dispone de 95 establecimientos (45 de los cuales declarados Bien de Interés Cultural), ubicados en edificios singulares y de alto valor arquitectónico como castillos, palacetes o conventos, así como edificios de nueva planta diseñados siguiendo la norma vernácula del lugar en que se hallan emplazados. Desde 1990 sus competencias están divididas entre el Instituto de Turismo de España como propietario y la Sociedad Mercantil Estatal "Paradores de Turismo de España" como gestora de la explotación. Además de esto, es reseñable que con el tiempo se ha creado, quizá sin pretenderlo, una especie de “marca Paradores”, que todos relacionamos con alojamientos diferentes y dotados de cierto prestigio.

Circuito Nacional de Firmes Especiales: Aún existen numerosos ejemplos de la implantación del circuito, activo potenciador de la red de albergues e iniciativas de turismo automovilista posterior. Ha quedado su impronta en trazados como el que une Oquillas y Bahabón de Esgueva del anterior Itinerario I o actual N-I, los magníficos empedrados de las curvas de Saelices, Belinchón o Maqueda, la travesía de Santa Cruz de Mudela, el soberbio hito informativo del puerto del Suspiro del Moro o los hitos de forma triangular y sombrerete que se extendieron de forma progresiva a otras carreteras del país. 

Administración Turística del Estado:
Tal y como hemos ido viendo a lo largo de este trabajo, así ha sido desde los primeros tiempos y hasta la actualidad:
1911-1928: Comisaría Regia de Turismo, dependiente de la Corona.
1928-1938: Patronato Nacional del Turismo, en época de reinado de Alfonso XIII y la dictadura de Jose Antonio Primo de Rivera.
1938-1939: Servicio Nacional del Turismo, servicio de transición entre los restos del PNT y el precario servicio de la nueva administración franquista.
1939-1951: Dirección General del Turismo, comandada por Luis Antonio Bolín Bidwell, anterior jefe del breve Servicio Nacional del Turismo y director general de turismo entre 1939 y 1952.
1951-1977: Ministerio de Información y Turismo, que racionalizó y aunó en un único ente todas las fases de construcción de los paradores, desde la adquisición de la parcela hasta su puesta en uso turístico. Recogió la herencia de la Dirección General del Turismo y se preocupó en su fase inicial por terminar y poner en explotación las obras pendientes. Si bien hasta entonces había existido más preocupación por la conservación del patrimonio y la identificación con la historia, así como las tendencias arquitectónicas regionales, a partir de entonces el auge del turismo fue dejando de lado la historia y el carácter vernáculo para centrarse en la rentabilidad.
1977 en adelante: Administración Turística Española. Destaca por la progresiva cesión de las competencias en materia de turismo a Comunidades Autónomas y entes locales. No obstante, es Turespaña (Instituto de Turismo de España) quién, en forma de organismo autónomo de la Administración General del Estado, se encarga de la promoción de España como destino turístico en el exterior mediante el impulso de una estrategia turística estudiada para tal efecto. Se encuentra adscrito al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo a través de la Secretaría de Estado de Turismo.

Hoy en día, que no existe ninguna figura de protección sobre los albergues, qué decir de olvidados elementos de carretera como estos restos del CNFE. Los antiguos albergues del PNT, que serán centenarios en pocos años, son ya importantes a nivel histórico por ser los precursores del alojamiento para el turismo automovilista en España, por ser el primer ejemplo de alojamientos estandarizados en tipo de uso y diseño y por estar inseparablemente unidos al nacimiento de los Paradores de Turismo de España. ¿Seguiremos ciegos frente a todo este conjunto de languidecente patrimonio histórico caminero?

AGRADECIMIENTOS

He de confesar sin rubor que aún teniendo abundante información sobre estos albergues, no fue hasta que leí el libro "La red de Paradores. Arquitectura e historia del Turismo, 1911-1951", de María José Rodríguez Pérez cuando conocí de forma mucho más profunda cual fue su gestación, así como la evolución de esa red hotelera que es hoy Paradores de Turismo de España. Por ello, por su ingente labor de investigación, es más que justo agradecer y valorar con la nota máxima el extenso y exhaustivo trabajo de María José, imprescindible apoyo para la elaboración de este reportaje.

La tarea de documentación del Circuito Nacional de Firmes Especiales no se entiende sin la consulta del soberbio trabajo realizado por Jose Ignacio Uriol Salcedo, Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, en su obra "Historia de los Caminos de España", en la que detalla con precisión y profusión de datos la evolución desde las antiguas vías de comunicación hasta las modernas carreteras y autopistas. Por ello, el mayor de los reconocimientos.

También es digna de reseñar la labor del Estado, vía Paradores de Turismo de España, por llevar décadas manteniendo y salvaguardando decenas de lugares históricos de este país, algunos de los cuales de otra manera quizá ni existirían ya.


Para finalizar, es de justicia agradecer al guarda de aquel albergue el hecho de darme la opción de fotografiar el viejo edificio y acercarme parte de su historia. Hace un tiempo publiqué en Instagram esta comparativa entre una imagen tomada por mí durante la visita del pasado otoño y la fotografía de época que inaugura este artículo.