17 noviembre 2018

La N-240 del embalse de Yesa (Otoño de 2018)

La bajada de las aguas típica de estas fechas me llevó a visitar nuevamente el embalse de Yesa durante el pasado puente de noviembre, con el objetivo de documentar zonas no visitadas la vez anterior. La situación del año pasado (reportaje de 2017), cuando una prolongada sequía hizo bajar los embalses a mínimos, facilitó poder estudiar los restos habitualmente sumergidos de la carretera de Sangüesa a Jaca, integrada después en el itinerario de la N-240, carretera de Tarragona a Bilbao y San Sebastián. Ya que sobre la carretera y sus vicisitudes hablamos en el anterior reportaje, pasamos directamente a las fotografías de esta nueva visita.


Empezamos junto a una de las fotos típicas de este lugar, en el hito miriamétrico del kilómetro 340, que este año estrena pegatina y graffiti... Un poco más adelante aparcamos y bajamos a las ruinas del balneario, desde donde la carretera antigua comienza a ser transitable a pie. Este otoño el nivel del agua está mas alto, y las pozas de aguas termales no saldrán a la luz. Además, las recientes lluvias hacen que todo este entorno esté embarrado, lo que va a dificultar la exploración pero no va a evitar que nos calcemos las botas y echemos a andar por las ruinas del barrio bajo de Tiermas.


Nos ponemos en marcha y aparecen los primeros restos de ramas y objetos varios. El barro se va pegando a la suela de las botas y el suelo está resbaladizo.


El puente cuyo vano se mostraba en su totalidad en la visita del año pasado, apenas destaca hoy medio metro sobre el nivel de las aguas.



El viejo hito sigue en su sitio...


Hasta este punto en el que encontramos el viejo hito llegó nuestra anterior visita, en adelante conoceremos un tramo inédito. En primer lugar, una alcantarilla, posiblemente la tipo nº 3 del modelo oficial de la época, según indicó mi amigo carretero Xose Luis.


Este es quizá el tramo que mejor conserva el asfalto, estamos ya a cierta distancia de la presa del embalse, aquí la altura habitual del agua no es excesiva por lo que su firme no se ha desgastado.


Sin embargo, pocos metros más adelante, la erosión ha hecho caer parte de la carretera y esto ha dejado al descubierto las diferentes capas que lo componen.



La fuerza del agua ha llegado incluso a derribar un pequeño tramo en su totalidad.


Continuamos varios metros más y avistamos otro puente. 


Cerca suyo se encuentra su sustituto de los años 50 y en uso a día de hoy, por poco tiempo...





Dejando atrás el puente llegamos a la vasta planicie ocupada por la cola del embalse según su cota actual. A cierta distancia asoman los pretiles de otro pequeño puente pero se complica llegar hasta él, hay mucho barro en todo el embalse, el suelo está resbaladizo y ante todo, norma básica en este tipo de terrenos pantanosos: prudencia. Si como en este caso hay un puente y solo asoma la parte superior, debajo habrá algún tipo de cavidad que puede estar cubierta por el barro pero quien sabe si cegada o no. Estoy explorando este lugar completamente solo, si caigo en algún agujero, tengo un problema sumamente grave. Es por este motivo que en todo momento, tanto en esta visita como en la de 2017, he intentado salir lo mínimo posible del recorrido dibujado por la antigua carretera. Esa carretera tiene una base y un afirmado, en ocasiones degradado y en ocasiones derrumbado, pero siempre va a ser mucho más seguro que pisar fango.


Si desde este punto continuásemos un poco más llegaríamos a la casilla de peones camineros que ya vimos en el reportaje del año pasado y terminaríamos el tramo sumergido, por lo que volvemos a la carretera actual para retornar por ella hasta el aparcamiento.


En algunos sitios aún se aprecia el encintado de la carretera sustitutiva, construida a finales de los 50.



Nos cambiamos el calzado embarrado y retomamos el coche. Terminamos la visita de este año en Sigüés, localidad que verá como las aguas llegan hasta su casco urbano, para lo cual se está construyendo un dique de cola. En la imagen, la autovía A-21 que sustituirá a este tramo de N-240 en Yesa, imagen tomada desde la futura zona inundable.


La ruta continuó aquel día hacia una vieja carretera en la Jacetania, pero eso ya queda para otro post...

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